Jeremías 38 - Jeremías es echado en una cisterna vacía
Sobre este episodio
En una cisterna vacía, pero hundido en el barro, el profeta Jeremías había sido abandonado para morir. Ya casi no quedaba pan en la ciudad. Muy pronto Nabucodonosor lograría hacer una brecha en el muro de la ciudad. Si Ebed-Melec no hubiera intervenido, Jeremías hubiese muerto. Y todo por predicar la Palabra de Dios. Pero Dios no abandona a sus siervos. Y Jeremías fue rescatado. Y siguió dando su mensaje fielmente a quien quisiera escuchar. El Rey Sedequías quiso escuchar el mensaje del Señor...