Jeremías 7 - Falsas esperanzas
Sobre este episodio
El Templo del Señor, el que Salomón había edificado en Jerusalén, sobre el cual Dios había puesto su Nombre, se había convertido en un mero amuleto del pueblo de Dios. Ellos habían llegado a creer que porque tenían el Templo, ningún mal ni peligro los alcanzaría. Ellos pensaban: "Esta es la Casa de Dios, y está con nosotros; por lo tanto, nunca caeremos". Pero lo cierto es que Dios estaba por abandonar el Templo. Dios ya lo había hecho en el pasado, cuando permitió que los filisteos destruyer...