ROMANOS 8 - EL PODER DEL ESPÍRITU SANTO
Sobre este episodio
La vida cristiana no consiste simplemente en esforzarnos por ser mejores personas. Es permitir que el Espíritu Santo transforme nuestro corazón y nos conduzca cada día a una comunión más profunda con Dios. En Romanos 8, Pablo nos recuerda que el Espíritu nos libera del dominio del pecado, nos ayuda a vencer los deseos de la carne y nos da una nueva identidad: somos hijos de Dios. Ya no vivimos bajo el temor de la condenación, sino bajo la seguridad del amor de nuestro Padre celestial. Pero la...