1 Corintios 2 - Tener la mente de Cristo
Sobre este episodio
Pablo llega a Corinto con una convicción muy clara: “Me propuse no saber entre vosotros cosa alguna sino a Jesucristo, y a este crucificado” (1 Corintios 2:2). Los ciudadanos de Corinto, como buenos griegos, admiraban la elocuencia, la filosofía y la sabiduría humana. Pero Pablo entendió que el evangelio no necesita ser adornado para tener poder. El centro del mensaje cristiano no es la capacidad del predicador, sino Cristo crucificado. Por eso dice también: “Estuve entre vosotros con debilid...