No era para tanto
Sobre este episodio
Muchas veces empezamos a sufrir algo mucho antes de que suceda. Imaginamos la conversación, el rechazo, el problema y todas sus posibles consecuencias… y cuando finalmente llega el momento, resulta mucho menos terrible de lo que habíamos construido en nuestra cabeza. Prepararse sirve. Sufrir por adelantado, no necesariamente.