ESPECIAL - ¡Alegraos y gozaos!
Sobre este episodio
La bondad de Dios y su magnificencia no pueden ser vistas de otro modo, sino como un motivo constante de asombro y rendición ante el Señor.
La bondad de Dios y su magnificencia no pueden ser vistas de otro modo, sino como un motivo constante de asombro y rendición ante el Señor.