Capítulo V de la II parte de "El Quijote"
Sobre este episodio
"De la discreta y graciosa plática que pasó entre Sancho Panza y su mujer Teresa Panza, y otros sucesos dignos de felice recordación" El capítulo entero es «discreta y graciosa plática», como muy acertadamente lo tituló Cervantes: "Discreta", no sólo por el tono complaciente de Sancho, cuando quiere dorar a Teresa la píldora de su próxima salida, sino además y sobre todo, por la hábil contraposición de puntos de vista encontrados; por la versión personalizada del 'menosprecio de corte y alabanza de aldea' —en boca de Teresa—; y por la involuntaria caricatura de la caballería andante —en la de Sancho—. Y "graciosa"... sin duda su atractivo mayor. La gracia reside en la rebosante viveza y plasticidad con que se expresan los dos interlocutores y que hace de este capítulo una joya antológica del lenguaje coloquial de la literatura española.