¡Despídete!
Sobre este episodio
¡Despídete! La esplendorosa Madre Tierra, acuciante de sueños y espejos, que deambulan por ninguna parte, puesto que son irónicos y fluctuantes, ha establecido mi mente como centro principal de operaciones de escribir poemas insoslayables que duren mucho tiempo y sean capaces de recrearse a sí mismos, si el secreto es descubierto. El raciocinio que invade mi casa, salpicada de sueños y buenos augurios, ha entrado en mi habitación maltrecha e inundada de pestes. El ratón conmiserante ha vuelto a rescatar la liturgia sagrada de la desazón artificial, que no encuentra perfecto su lugar para operar, viéndose obligada a lacerar a la multitud agitada e incongruente. Hoy te tengo aquí, pero es mi desazón tal que ni la llama de la conmiseración combina con mi corazón plétora de sueños y de vejámenes. Hoy hay algo mas allí. La destreza comienza con la putrefacción del espejo radical en faces simiescas y atontadas. Hoy ya decidí.