Delicadeza idiomática
Sobre este episodio
Delicadeza idiomática El bochinchoso y despampanante león disfrazado de cordero, espera agazapado en tiendas y lugares comunes, la captura de seres humanos magnificentes y descarados. El subterfugio, tenue y fugaz, recompensa la cantinela enclaustrada en sílice y el mármol de los muertos. El oasis cansino de la tarde ha dejado una nota superlativa de miel y sal, con un conjuro idiomático a través del cual se espera la delicada y hermosa figura de genialidades que bostezan en un apagón del fuego. Es la delicada y persuasiva siesta del sábado, que se extiende indefinida e inmeritoria a através del espejo poblado de cariño y detalles simiescos. Es la condenatoria y pútrida imagen de la amistad desahuciada por el sabor incólume de la hiedra, la amatista y el vergel prohibido.