Germán Coppini, malos tiempo para la lírica - (El sueño se ha acabado)
Sobre este episodio
Los años 80 en Vigo muestran un paisaje gris, duro y desolador, por la reconversión naval y el desencanto de una Transición que no trajo con el gobierno socialista, la España que muchos soñaban. El movimiento cultural que luego se dio en llamar La Movida no fue sólo un fenómeno madrileño, también gallego. Aunque el eje Madrid-Vigo estaba muy unido por la excepcionalidad cultural de Cataluña y el radicalismo político que había entonces en el País Vasco, explica Julián Hernández, fundador de Siniestro Total con Germán Coppini, el protagonista de este programa de El sueño se ha acabado. La extraña figura de este músico de origen italiano parece encontrar su expresión más conmovedora en Golpes Bajos, pero como dice Hernández, Coppini era también el lado salvaje de Siniestro Total. Las letras más "políticamente incorrectas" de toda la Movida, eran obra suya. Hoy le hubieran llevado a los tribunales por ello. Es como si hubiera dos caras imposibles de aunar en el hijo de aquel milanés, naturista y vegetariano, nacido en Santander con tíos que llevaban una mercería en Poblenou y un padre que trabajaba con helados y zumos para Nestlé, derivados lácteos en Santander y congelados en Galicia. Germán va de una ciudad a otra, cambiando de colegio y empezando el mismo curso, una y otra vez. Introvertido, extraño y genial, su temprana muerte por un cáncer hepático en 2013, le ha dado un aire legendario. Su proverbial desconfianza todavía nos advierte: "¡No mires a los ojos de la gente! / ¡Ten cuidado! Siempre miente". Las canciones de Golpes Bajos nos acercan al lado más intimo de Coppini, que no podemos separar de sus excesos en Siniestro y la Galicia Caníbal que refleja el documental de Antón Reixa sobre la cultura gallega de los 80. Escuchamos varios fragmentos y hablamos de diferentes grupos con su música, a la vez que recuperamos sus surrealistas entrevistas en La Edad de Oro y la rara aventura final con Nacho Cano de Mecano, como trovador medieval. José de Segovia recuerda aquellos años en Madrid con él y hace una lectura espiritual final del desastre en que todo acabó...