Naufragio (Hechos 27) – Ruta 66 con José de Segovia
Sobre este episodio
A menudo se ha comparado la vida humana con un viaje a través de un mar tormentoso. Desde La Odisea de Homero, los relatos antiguos suelen incluir referencias a una tormenta o un naufragio. El capítulo 27 del libro de los Hechos es considerado uno de los documentos históricos más importantes para el conocimiento de la navegación mediterránea. En él vemos a Pablo manteniendo su serenidad frente a unos compañeros de viaje que han abandonado toda esperanza de salvarse, cuando recibe un mensaje de aliento y esperanza por parte de Dios. Tal y como el Señor dijo, todos llegan a salvo, pero su naufragio en Malta pone en peligro su vida, cuando los soldados planean matarle con los demás prisioneros, para que no escapen. Para los amantes del mar, la tragedia del Titanic es el naufragio definitivo. Para los historiadores sociales es como un microcosmos de la sociedad de principios del siglo pasado. A los enfermos de nostalgia, evoca tiempos pasados. Y para los que sueñan despiertos, significa el misterio de tantas cosas que pudieran haber ocurrido, tan solo si... A pesar de la popularidad de la película de James Cameron en 1997 y la versión de Negulesco de «El hundimiento del Titanic» (1953), todos concuerdan en que la versión más fiel de los hechos que se llevó a la pantalla es la del británico Roy Ward Baker en «La última noche del Titanic» (1958), basada en la obra del mayor especialista en el naufragio, el norteamericano Walter Lord, que en 1955 publicó «Una noche para recordar» (A Night to Remember), conocida en España como «La última noche del Titanic». Escuchamos fragmentos de la versión doblada al castellano. A bordo del barco iba también el evangelista John Harper, un bautista escocés que iba a predicar en la iglesia de Moody en Chicago. Antes de morir de hipotermia en las aguas heladas del Atlántico Norte, llamaba a todos a «creer en Jesucristo, para ser salvo». Escuchamos el testimonio de uno de los supervivientes, que se convirtió por las palabras de Harper. La música es original de Daniel Panduro, responsable del diseño sonoro y la realización técnica. El texto y la locución son de José de Segovia.