Capítulo 9. El partido del siglo que se vivió ante la atenta mirada de un Moai
Sobre este episodio
Rapa Nui es una isla en mitad del Océano Pacífico que pertenece a Chile a pesar de encontrarse a 3.700 kilómetros de su costa. Tal vez la conozcan como Isla de Pascua, porque tal fue el nombre que le dio el primer europeo que la holló -un neerlandés llamado Jakob Roggeveen- un 5 de abril de 1722, pero también se le puso en su día el nombre de Isla de San Carlos para hacerle la pelota al Rey español Carlos III (no caló). La historia de este lugar paradisiaco mezcla realidad y leyenda en la que los Moai -esas estatuas cabezonas que han hecho mundialmente célebre el enclave- jugaron un papel esencial en su ruina. Construyendo estos diosecillos de piedra los cerca de 7.000 habitantes que llegaron a vivir en los 163 km² terminaron deforestando la isla y quedándose en una situación límite que agravaron los colonos europeos y, sobre todo, los peruanos que -tras su independencia- se llevaron más de un tercio de la población a hacerles trabajar como esclavos en sus minas y campos. Desde 1888, y vía acuerdo con sus habitantes, Rapa Nui se convirtió en parte del estado chileno.