EL ORIGEN DEL CONEJO DE PASCUA LOS HUEVOS DE COLORES Y LA MONA
Sobre este episodio
EL ORIGEN DEL CONEJO DE PASCUA LOS HUEVOS DE COLORES Y LA MONA Seguro que habéis oído hablar del conejo de Pascua. En países anglosajones como Reino Unido o Estados Unidos es típico regalar huevos de Pascua. En este vídeo trataré de explicaros el origen y el significado de esta tradición. Durante el domingo de Pascua, el conejo ha ido escondiendo los huevos. Los niños tendrán que encontrarlos. Es un juego muy divertido. Toda la familia puede participar en esta búsqueda. En los países anglosajones, a la Semana Santa, se la conoce como ‘Easter. Easter proviene de Eostre, en inglés arcaico. Era una diosa de origen sajón. Estaba asociada a la primavera y a la fertilidad. Se le solía venerar durante el mes de abril. Para hallar su origen, nos remontaremos a las fiestas precristianas. El conejo se usaba como un símbolo de fertilidad. Y estaba asociado a la diosa Easter. Los pueblos del norte de Europa solían hacerle ofrendas durante el mes de abril. Con el paso del tiempo, esta costumbre se adaptó a la Semana Santa. Existe una diferencia entre la Pascua judía y la cristiana. Pascua viene del latín ‘pascae’. Y, a su vez, del griego ‘pasja’. Significa: saltar por encima. Según la tradición, el pueblo judío emprendió su éxodo desde Egipto hacia la tierra prometida. Tal y como se recoge en el Antiguo Testamento. Ocurrió en el 1500 antes de Cristo. La Pascua judía se celebraba cada año para conmemorar la liberación del pueblo hebreo de su esclavitud. Tras el Primer Concilio de Nicea en el año 325 después de cristo, se separó la Pascua judía de la cristiana. La cristiana pasó a representar la Resurrección de Jesús. Esta separación es importante para saber cómo se calcula el inicio de la Semana Santa. Para conocer cuándo comienza, basta con mirar a la luna. El domingo de Pascua es el inmediatamente posterior a la primera luna llena después del equinoccio de marzo. Se calcula empleando la luna llena astronómica. Sin embargo, su fecha no puede ser antes del 22 de marzo ni después del 25 de abril. Según el judaísmo, los hebreos renuevan esta celebración cada ño el día 15 del mes de Nisan. Que comienza con la primera luna nueva de primavera. Es decir, con el primer plenilunio de primavera. El Concilio de Nicea unificó la fecha del inicio de Pacua. Desde entonces, la Semana Santa se celebra el primer domingo de luna llena después del equinoccio primaveral. Este equinoccio suele ser el 21 de marzo. Al principio, se tenía en cuenta que no coincidiese con la celebración de la Pascua Judía. Con el paso del tiempo, occidente fue perdiendo esta costumbre. En resumen: la semana santa puede caer durante la primera o la segunda semana de abril. Si bien, la fecha más frecuente suele ser el 19 de abril. Y surgió una nueva leyenda cristiana. Se cuenta que pusieron a Jesús en el sepulcro que le había hecho José de Arimatea. Justo allí, se encontraba un conejo asustado. El conejo veía pasar a todas las personas tristes por la muerte de Jesús. El conejo decidió quedarse dentro del sepulcro de Jesús para averiguar quién era esa persona. Pusieron la última piedra del sepulcro. En ese momento, el conejo vio algo sorprendente. Jesús se había levantado y doblaba las sábanas con las que le habían envuelto. Un ángel vino a quitar la piedra. Y le dejó salir libre y vivo. Entonces, el conejo quiso avisar a todo el mundo. A todos los que habían llorado la muerte de Jesús. Quiso decirles que Jesús estaba completamente vivo. Ya no tendrían que estar tristes. Como el conejo no podía hablar, decidió llevar unos huevos de colores para transmitirles un mensaje de alegría. Desde ese momento, se presenta cada domingo de Pascua para dejarnos huevos de colores en casa. Y recordarnos que Jesús sigue vivo. De aquí viene la tradición del juego de esconder los huevos de pascua para que lo encuentren los niños. Este pasatiempo hasta se realiza en la Casa Blanca. Ahora veamos el significado de cada cosa. El conejo es considerado como un animal muy fértil. Y el huevo es un óvulo generador de vida. Así que ambos están asociados al mensaje de resurrección. El conejo y el huevo de Pascua representan la alegría que trae consigo la llegada de la primavera. Que es la etapa más fértil y viva del año. El conejo es un animal muy curioso. Le encantan investigar todo a su alrededor. En el siglo 16 se introdujo esta historia en las costumbre burguesas de muchas familias. Servía para educar a los niños. En otras regiones, en vez de un conejo, se habla de otros animales, como: la gallina, el zorro o la cigüeña. En el siglo 16 hubo una reforma religiosa. La Pascua pasó de tener un carácter puramente religioso a adoptar un tono más festivo. Sobre todo, entre la burguesía. En el siglo XX el conejo de Pascua ya se volvió muy popular durante la Semana Santa. Pero ¿Qué tiene que ver un conejo con los huevos de colores? La respuesta se la daban los padres a los niños con la historia que os he contado antes. Es una forma de motivar a los más pequeños a que investiguen. A que piensen sobre este simbolismo. Ahora veamos el origen del día de la mona. Suele celebrarse el Lunes de Pascua. El lunes siguiente al domingo de Resurrección. Las fiestas de Carnaval dan paso a la Cuaresma. La Cuaresma significa que habrá 40 días de ayuno para los cristianos. Sobre todo de alimentos como la carne. Este período termina con la Resurrección de Jesús. En el Domingo de Resurrección. El día de la mona supone el fin del ayuno. Jesús ha resucitado. Así que los cristianos ya pueden volver a su dieta habitual. Al principio, la mona de pascua era un bollo o torta dulce. Sus ingredientes eran la harina, el huevo, el azúcar y la sal. Por su composición, nos recuerda mucho al roscón de reyes. Los padrinos solían entregar este dulce a los ahijados al salir de misa, en el Domingo de Resurrección. Al día siguiente, es cuando se comía este rico dulce en familia. Cada comunidad autónoma suele incluir diferentes variantes y nombres a la mona de Pascua. En Valencia se consume la mona elaborada con harina, huevo, azúcar y sal. Al estilo tradicional. Y suele llevar un huevo, o dos, con la cáscara pintada. A veces se le añade por encima anises de colores. Para embellecer el dulce. En el País Vasco tomaremos la Opilla. Es el postre que se consume el día de San Marcos. Las madrinas son las que suelen regalar este dulce a sus ahijados. Si nos vamos a Jaén, el Día de la Mona se celebra con el hornazo. En Asturias se denomina bolla. Y en Galicia la conocen como ‘rosco de Pascua’. Eso sí, las tradiciones van cambiando. Antes, la mona traía huevos de gallina y ahora también pueden ser de chocolate. Por norma general, la mona se consume en la merienda. Es típico que los huevos se casquen en la frente de otra persona. El origen de su nombre se desconoce. Unos dicen que proviene de la palabra Munna. Significaría ‘provisión de la boca’. Era un regalo que hacía el pueblo musulmán a sus señores. Otras corrientes sostienen que la palabra deriva del griego Munus. Que sería ‘regalo’. Era costumbre regalar huevos pintados durante aquel tiempo. Entre los cristianos, fue tradición bendecir los huevos que se recogían desde el miércoles de ceniza hasta el domingo de resurrección. Luego se guardaban y se repartían entre los familiares y amigos del día de la Pascua. Los maestros cocineros preparaban bollos con harina, huevo y azúcar. Así que insertaron estos huevos duros en los bollos. Esta tradición pasó a ser un regalo de los padrinos hacia sus ahijados. Al principio, incluían tantos huevos como la edad del niño. Este dulce regalo se dejaba de hacer cuando el niño recibía su primera comunión. Tras la comunión, ya pasaba a ser todo un jovencito. Y hasta aquí, mi resumen de algunos de los elementos más conocidos de la Semana Santa. Que tengáis unas felices fiestas.