PALANTIR LA POLÉMICA EMPRESA QUE BUSCA ANTICIPARSE A LOS CRÍMENES
Sobre este episodio
PALANTIR LA POLÉMICA EMPRESA QUE BUSCA ANTICIPARSE A LOS CRÍMENES No es solo una empresa especializada en la gestión del big data. También actúa como uno de los más sofisticados espías del mundo. Palantir es la compañía más secreta y controvertida de Silicon Valley. Utiliza aerostatos para sus servicios de vigilancia en distintos territorios. Sus sensores absorben una gran cantidad de datos de lo que ocurre en tierra. Luego sus algoritmos lo procesan. Y sirve para determinar quiénes son sospechosos. Europa, marzo de 2020. La pandemia empieza a hacer estragos. Palantir propone ofrecer sus servicios para luchar contra el coronavirus casi gratis. Pasa un período de prueba. A cambio, habrá que firmar un contrato millonario. Algunos países aceptan. Como los Países Bajos y Grecia. El Servicio Nacional de Salud de Reino Unido también empieza a colaborar con Palantir. Sin informar de las condiciones. La empresa hará un seguimiento de la pandemia a cambio de tener acceso a los historiales médicos de los pacientes. Un mercado muy lucrativo, en el que Apple o Google también han intentado entrar. El software de Palantir ayudaría a rastrear el virus y evitaría la saturación en los hospitales. No lo hizo. Pero si que consiguió hacerse con muchos datos sensibles de los pacientes. Conozcamos sus inicios. Palantir nació en 2003 por iniciativa del alemán Peter Thiel. Fue uno de los primeros inversores de Facebook y cofundador de Paypal. La iniciativa se le ocurrió, después de los atentados contra las Torres Gemelas. Para Thiel, los algoritmos antifraude de Paypal servirían para combatir el terrorismo. Su start up obtuvo dos millones de dólares. Entre sus primeros clientes figura la CIA, el FBI o la NSA. En esencia, Palantir les ayuda a cribar grandes cantidades de datos. A gestionar el Big Data. Los expedientes de criminales, chats de internet, correos electrónicos o los metadatos del seguimiento de teléfonos. Palantir fusiona toda esta información en una única plataforma. La tecnología se probó en Afganistán. Las Fuerzas Aéreas del Pentágono recogieron enormes cantidades de imágenes de vídeos. Millones de horas de material captado por aviones y drones. Palantir colaboró para extraerles un sentido. Lo llaman el análisis del patrón de vida. Consiste en establecer la identidad de una persona a partir de sus hábitos. Los que captó la vigilancia aérea. Entendiendo el patrón de vida de una persona, los analistas pueden anticiparse a lo que piensa hacer. Nacía así la cibervigilancia biométrica. Conocida como Policía predictiva. Fue el punto de inflexión para el éxito de Palantir. El espaldarazo definitivo se lo dio la tecnología de reconocimiento facial. En la actualidad, la compañía ofrece dos productos. Gotham para la policía, las agencias de seguridad y las fuerzas armadas. Y Foundry para clientes civiles. Para que les asesore en la toma de mejores decisiones. Los servicios que ofrece son caros. Entre diez y cien millones de dólares al año. Palantir salió a bolsa en septiembre con sólo 125 clientes repartidos por todo el mundo. La mayoría son gobiernos, ejércitos y organismos como la Onu. En su cartera también se incluyen corporaciones como la farmacéutica Merck o Ferrari. Palantir se promociona diciendo que lucha para propagar el bien en el mundo. Se rumorea que ayudó a localizar a Osama Bin Laden. Pero esta afirmación nunca se ha verificado. El mandato de Donald Trump le reportó a esta empresa los contratos más suculentos. Peter Thiel apoyó al expresidente y donó un millón de dólares para su campaña. Tras las elecciones, el nuevo gobierno le adjudicó dos contratos para luchar contra el coronavirus. Además de permitirle actuar en el servicio de inmigración y el control de aduanas. The New York Times denunció que Palantir colaboró con Cambridge Analytica en la creación de los famosos 50 millones de perfiles de usuarios de Facebook que buscaban promocionar a Trump en su campaña de 2016. La empresa se justificó diciendo que se trató de la iniciativa personal de un exempleado. Palantir ha implantado sistemas de inteligencia artificial en drones militares. Al principio, se lo iba a adjudicar a Google. El acuerdo no se prorrogó debido a las protestas de muchos trabajadores de la tecnológica. Peter Thiel sostiene que construye su empresa para apoyar a Occidente. Por lo tanto, no hace negocios con China y Rusia. Sus socios se jactan de que han logrado frustrar varios atentados que hubieran tenido consecuencias dramáticas. Palantir trasladó el año pasado su sede de Silicon Valley a Denver. Tiene oficinas en una veintena de países. Cuenta con casi 2.500 empleados. La mayoría de ellos son brillantes programadores. Perciben un salario incial de 7.600 dólares al mes. A cambio, ellos prometen lealtad absoluta. Los empleados se refieren a sí mismos como hobbits. Y están allí para salvar la comarca. De hecho, el nombre, Palantir, evoca las piedras mágicas de El Señor de los Anillos. Las que permiten ver lo que ocurre en tierras lejanas. Su valor actual es de 41.000 millones de dólares. Y factura unos mil millones anuales. En cambio, algunos analistas consideran que es un producto de riesgo. La compañía se encuentra sujeta a las leyes norteamericanas en materia de espionaje y seguridad. Preocupa el modelo que exporta: el de la Policía predictiva. Y su modo de operar inquieta… El de cruzar todos los datos que cada persona deja en la red. Las series que vemos, nuestras compras, viajes, comidas, enfermedades… Todo puede acabar integrado en una gran carpeta con nuestro nombre. Un archivo mitad biografía y mitad ficha policial. Un documento que ya no nos dirá si hemos delinquido. Sino si alguna vez… lo haremos.