DRAUGAR LOS VIKINGOS ZOMBIS
Sobre este episodio
DRAUGAR LOS VIKINGOS ZOMBIS Muchas de las criaturas de nuestra mitología provienen de la cultura vikinga. Trolls, elfos o enanos…fueron los elegios por Tolkine para poblar su tierra media. En sus viajes por Europa, los vikingos llevaron consigo estos mitos. Y pasaron a formar parte de la tradición de muchos pueblos: desde Inglaterra hasta Rumanía. Como fue el caso de los Draugar: Los que caminan de nuevo. Una especie de no muertos que se levantaban de sus tumbas durante la noche. Como si de zombis o vampiros se tratase. El Draugar era un muerto que caminaba entre los vivos. No todos eran maléficos, algunos sólo querían regresar, brevemente, con su familia para darles consejos. Sin embargo, la mayoría fueron entes terroríficos. Que mataban a las personas y al ganado por pura malicia. Para alimentarse de su carne y beberse su sangre. Algunos de estos no muertos no hallaban su lugar en el Valhalla. Y castigaban a los vivos por pura ira. Los marineros ahogados, los niños sin bautizar y los suicidas, tenían todas las papeletas para convertirse en un Draugar. Por eso se les enterró con su tumba cubierta con pesadas piedras. El temor a estos renacidos fue muy real en las comunidades nórdicas. Así que adoptaron una serie de medidas para evitar su aparición. Normalmente, le cortaban la cabeza al cadáver y la ponían entre sus piernas. Otras veces les clavaban una estaca en el torso, como con los vampiros. Incluso, se les incineraba para no dejar ni rastro. Tras una batalla, se solían romper los cadáveres antes de proceder al entierro. Una buena forma de evitar las visitas de ultratumba eran engañándoles para que no encontraran el camino de vuelta. Por este motivo, en Inglaterra se enterraba los cuerpos peligrosos en un cruce de caminos. Con la esperanza, de que el no muerto tomase la dirección equivocada al salir de su tumba. Otra especialidad eran los Haugbui. Un Draugar que guardaba eternamente los tesoros con los que habían sido enterrados. Los héroes tendrían que matarles para quitarles sus armas y riquezas. Acabar con un Draugar no fue una tarea fácil. Sus órganos ya no funcionaban, así que las heridas no les hacían daño. La única forma de terminar con ellos fue cortándoles la cabeza o empleando espadas mágicas. El problema es que tenían una fuerza sobrehumana. Además, de la capacidad de convertirse en gigantes, grandes como un buey. Para empeorar las cosas, en algunas crónicas se cuenta que las víctimas de los Draugar se unían a sus filas. Componiendo una verdadera mananda de zombis en busca de otras presas. Con todo, la luz les perdía. Por lo que volvían a sus sepulturas con la llegada del alba. Con el paso del tiempo y la mezcla de culturas, los zombis vikingos adoptarían otras formas en diferentes relatos. Los vampiros y zombis tan famosos que solemos ver en libros series y películas.