EL APÓCRIFO LIBRO DE ENOC LOS GIGANTES Y ÁNGELES CAÍDOS DE LA BIBLIA CANÓNICA
Sobre este episodio
EL APÓCRIFO LIBRO DE ENOC LOS GIGANTES Y ÁNGELES CAÍDOS DE LA BIBLIA CANÓNICA Satanás, Lucifer, el Príncipe de las Tinieblas… Señor del infierno y enemigo declarado de Yahveh. Es la personificación de todos los males y pecados que puedan existir. Sin embargo, no fue el único que se rebeló contra los dictados de Dios. La historia de los ángeles caídos apenas son mencionadas en la Biblia. La fuente más completa sobre lo que les pasó, la encontraremos en el Libro de Enoc. Un manuscrito que fue redactado entre el siglo cuarto y el primero antes de cristo. Supuestamente, su autor podría ser un antepasado de Noé. La Iglesia cristiana ortodoxa de Etiopía es la única que lo considera canónico. Otras vertientes del cristianismo y el judaísmo, en cambio, sí reconocen que es un contenido de interés. El texto fue escrito en hebreo y arameo en su versión original. Cuenta que los ángeles caídos eran los llamados Vigilantes o Grigori. Seres celestiales que el mismo Dios envió a la Tierra para que vigilaran y protegieran a los hombres durante sus primeras etapas. El contacto directo con la humanidad llevó a estos ángeles a contradecir los mandatos divinos. Unos fueron acusados de haber revelado secretos a los hombres que no debían conocer. Y otros de caer en el pecado de la lujuria, al haber mantenido relaciones con mujeres de la tierra. El fruto de estas relaciones fueron los Nefilim. Unos gigantes híbridos de humano y ángel. Ante esta afrenta, Dios expulsó a los doscientos Vigilantes del Paraíso con la ayuda del arcángel San Miguel. Veamos algunos de los secretos que los ángeles revelaron a los hombres. Les enseñaron a fabricar armas y el arte de la guerra. Explicaron los ciclos lunares, astrología, meteorología y el uso de hierbas y raíces en su beneficio. Los doscientos vigilantes expulsados se sumaron a Lucifer y su tropa, otro tercio de la Corte Celestial. Los de Lucifer habían sido desterrados al Infierno antes, por la soberbia de su líder. Lucifer, el portador de luz, fue creado por Dios como el más bello, inteligente y capaz de todos sus ángeles. Para que fuera su mano derecha y liderase al resto de querubines. Dios le concedió total libertad de obra y pensamiento. Tanta manga ancha, llevó a que su ojito derecho se cuestionase las enseñanzas de su señor. Pensando que podría sobreponerse a él. Este pecado de soberbia provocó el enfrentamiento entre los seguidores de Lucifer y los ángeles que no ponían en duda la voluntad divina. La batalla terminó con Lucifer enviado al infierno. Y sirviendo como chivo expiatorio de Dios para promover su fe. Pero Luzbel, como también se le conoce, no fue el único rebelde. Los Vigilantes tenían a veinte líderes, los incitadores a la hora de cometer pecados. Destaca Semyazza, el líder supremo de los Grigori. Promovió la desobediencia contra Dios y convenció a su hueste de que debían engendrar descendencia con las humanas. Azazel fue el que enseñó a los hombres lo que era la guerra y la brujería. Mientras que Gadreel se convirtió en serpiente y engañó a Eva para que fueran expulsados del Edén. Otro traidor fue Remiel, el encargado de guiar a los fallecidos en su ascenso al Cielo. El Arcángel Metatrón es conocido como el Rey de todos los Ángeles. Se halla en lo alto de la jerarquía del plano angelical. Es el único ángel, que en la antigüedad fue un ser humano, llamado, el profeta Enoc. Enoc es el séptimo patriarca después de Adán. Dicen que vivió unos 365 años y fue el padre del hombre más longevo de la Biblia, Matusalén. Al haber sido un humano convertido en Ángel, comprende las debilidades de los que habitan en la tierra. Las única ediciones íntegras de su libro están escritas en Ge’ez, una lengua extinga, que pertenecía al grupo de las lenguas semíticas meridionales. Según el Génesis, los Nefilim fueron una legendaria estirpe de gigantes híbridos. Los hijos de los ángeles que tuvieron descendencia con los humanos. Se extinguieron después del Diluvio Universal. El primer mito que se conoce sobre gigantes, es sumerio y aparece en la Epopeya de Gilgamesh. El Libro de Enoc, pese a no ser canónico, sigue ofreciendo una narrativa intrigante del comienzo de la Biblia.