Verdad, Realidad y Propòsito de la Vida 5 - Reencarnaciòn y Sufrimiento
Sobre este episodio
Reflexiones sobre nuestra realidad. Basado en libro "En Busca de la Verdad" y otras obras del Judaìsmo. Antes de que el Alma Divina descendiera a este mundo físico para habitar un cuerpo, ella existía en el estado más santo y elevado concebible. Sin embargo deja ese estado de pura Santidad y se vuelve parte de una existencia burda y material. ¿Por qué ese ente tan elevado desciende tan abajo? ¿Por qué baja a este mundo inferior? El propósito último del descenso del alma es la elevación del cuerpo físico, que ella habita; esta es la misión del alma y su razón de ser. Es así que Di-s recompensa al alma por cumplir con su misión, ya que Di-s asigna a cada creación su apropiada recompensa. Las ventajas de este descenso son dobles: primero, las dimensiones agregadas del mundo físico hacen que el alma sea más completa y abarcadora; segundo, el alma puede probar su fuerte conexión a la Divinidad a través de su servicio a Di-s, aun en un mundo físico. A través de este descenso el alma se vuelve en cierto sentido infinita. Cuando el alma desciende a esta esfera terrenal, su tarea es transformarla en un mundo espiritual. La manera en que el alma judía (los que alcanzan el grado de neshama) logra esta elevación es a través de la observancia de los 613 mandamientos, las mitzvot. Está explicado que cada alma tiene 613 compartimentos y de la misma forma hay 613 recipientes para recibir las 613 partes del alma. El propòsito del descenso del alma al mundo físico y su travesía es el Tikún (rectificación). La búsqueda del Tikún (la rectificación) es ardua y formidable. Muchas personas viven su vida entera sin experimentar nunca una sola elevación total del alma. Si uno ha vivido toda una vida y no ha elevado su alma a todos los niveles posibles, entonces para lograr su completa elevación el alma debe reencarnarse en otra forma humana hasta que llegue a elevarse completamente. Es importante hacer hincapié en que cuando el alma desciende a este mundo para elevarse, esta elevación es la recompensa, y no el propósito de su descenso. El propósito del descenso es elevar el cuerpo, lo físico. Las elevaciones del alma son sólo una recompensa por descender a elevar lo físico. No hay “mal” en el mundo. Toda la cuestión depende de si uno quiere ser material o espiritual. De aquí aprendemos que no es por causa de lo espiritual que existen cosas a las que llamamos “mal”. Si observas que hay oscuridad en el mundo, significa que tu deber es trabajar para traer más luz. leoliev@gmail.com, davidsaportasl@yahoo.com