Religión de Masas 1 - LETRA Y ESPÍRITU. ¿QUÉ VA PRIMERO? ¿PUEDE IR EL UNO SIN EL OTRO?
Sobre este episodio
Reflexiones sobre la verdadera interpretación de la Torá y objetivo trascendente final de rectificación, evolución y unificación con el Creador, acorde con las revelaciones de la Kabbalá Luriánica. Nuestro cuerpo siempre quiere conocer y necesita hechos. Se desprende de los estudios aquí en este blog propuestos sobre la Kabbalá Luriánica que tenemos que enseñarle a nuestro cuerpo que no hay nada que hacer con esto, excepto ir por encima de nuestra mente terrenal. Porque los susurros dentro de nosotros quieren entender. Pero nuestro cuerpo protesta y nos dice: vuelva a dormir, ¿para qué tiene que levantarse a estudiar Torá en la noche? ¿Está loco? No va a obtener ningún beneficio con esto y así sucesivamente. O por el contrario; los susurros dicen cuán santo es usted, que usted es tan bueno, que hizo lo suficiente. Los susurros dentro de uno tienen como único propósito alejarlo de su trabajo. Sólo yendo por encima de su entendimiento terrenal su cuerpo se va a rendir. Su cuerpo lo escucha, lo deja solo y justo en el momento en que uno piensa que venció, lo atrapa nuevamente. Esto no significa que toda su vida será una batalla. No necesariamente. Todo depende de usted. Uno sólo tiene que estar atento, porque en todas partes hay tentaciones. Las tentaciones no son malas; su propósito es convertirnos en adultos, para que no actuemos como títeres. Así, si sigue estudiando, surgirá en usted una especie de espontaneidad; un tipo de sistema que le dará señales y lo ayudará en el momento de hacer o de no hacer ciertas cosas. Le dará motivación para NO actuar como robot. Decir que servimos al Creador, al principio es quizás una meta que apunta demasiado alto; pero cada vez que conquistamos nuestro cuerpo con intención espiritual, servimos al Creador. Por otra parte cuando nos sometemos a nuestro cuerpo y sólo nos ocupamos del mundo físico, le provocamos enojo a la Shejiná, porque no experimentamos. La Shejiná pasa a través de nosotros, pero no sentimos nada. A través de esto le añadimos una carencia adicional a nuestro mundo. Lo que estudiamos ahora no está destinado a nuestra parte intelectual, a obtener placer de esto, sino que tiene la intención de atraer la Luz, y eso es lo que puede corregirnos. Y si ésta me corrige, entonces también corrige el mundo. Por eso es que uno siente que no sólo está trabajando sobre sí mismo, sino que también, directa o indirectamente, (lo hace) sobre alguien más. Así es que antes de que empiece a leer (si es que lo lee), sintonice siempre en ésta longitud de onda. Por un lado hay que ser perseverante y por el otro tiene que entender que no importa qué o cómo piense otra persona acerca de usted; tiene que seguir adelante, porque se trata de su desarrollo y éste no le concierne a nadie en absoluto, ni a su mujer, ni a su esposo, ni a sus hijos, a nadie. Entonces tiene que ser persistente y no ceder; porque es una clase de tentación; una clase de prueba a la que nos someten nuestros opositores (empezando por su propia familia) para ver si somos persistentes. No pegue un puñetazo en la mesa de un día para el otro, en absoluto; pero sea persistente, resuelto. Conquiste esto también cuando se burlan de usted. Cuando usted les dice bla, bla, bla. Recuerde que usted no tiene que decirles nada. Es asunto suyo. Cuando le cuenta a alguien, por supuesto que éste piensa que es ridículo, mientras que otros no piensan eso; pero eso no tiene importancia. Tiene que ser cuidadoso con las burlas que lanzarán como dardos venenosos sobre usted; ellos nos apartan de nuestro trabajo espiritual; entonces aprenda a sobreponerse a esto; pero sea persistente. Algunos le demandarán (le reclamarán y criticarán) por que usted hace algo inusual, y otros, por ejemplo si son religiosos, por no hacer y abandonar prácticas robóticas. Esto lo entenderá más adelante. En el momento en que uno siente algún sabor en el trabajo (con “trabajo” siempre se está refiriendo al trabajo espiritual), uno piensa que ya no es necesario tener el aspecto de creer, porque uno se siente muy fuerte y esto nos hace sentir bien; entonces se piensa que ya no necesita creer. Usted piensa entonces: Ya trabajé sobre mí mismo, entonces no necesito creer; al fin y al cabo he concluido que sólo necesitamos la fe como un soporte. Como no tenemos el poder de ver, de comprender, necesitamos creer. Así que persista en entender esta única sabiduría, aunque pudiera ver a la Shejiná, y se sienta muy especial, etc; simplemente porque usted persevera en elegir creer por encima del entendimiento terrenal; por encima de su mente pragmática calculadora. Así uno piensa que ya no necesita Emuná, fe, pues ya resolvió el misterio; pues ya que ahora se tiene cierta base y ha construido alguna base, se dice a sí mismo: Ya no necesito creer. Déjeme anticiparle lo que sucederá si usted persiste en este trabajo espiritual y que no es ni fácil, ni se debe transitar con atajos. A medida que avanzamos en el trabajo espiritual a menudo nos volvemos temerarios y sentimos que estamos en un estado de renovación. En ese momento sentimos una forma de “gadlut” (grandeza), y pensamos que estamos viviendo un momento perfecto. Pero es importante que sepa que el estado de gadlut (grandeza), son siempre pequeños flashes y que la base por supuesto es “creer por encima del entendimiento terrenal”. Sin embargo lo conveniente es sujetarnos a la realidad “katnut” (pequeñez). Tenemos que permanecer la mayor parte del día en nuestro propio estado de “katnut”; Aunque pueda tener gadlut, debe eligir katnut. Uno tiene que ser capaz y tratar de tener gadlut, pero no tiene que experimentarla (el estado de grandeza alcanzado). Cuando uno siente llegar el estado de gadlut, es como si lo golpeara, para que usted tenga un nuevo comienzo, katnut por así decirlo; deje ir su gadlut. Hay que evitar el estado de gadlut (grandeza). Desde Arriba usted merece tener el estado de gadlut, pues lo ha trabajado, pero se debe ser modesto. Sí, es un arte; son matemáticas judías en las que no entramos… Hay que evitar ser King Kong, porque allí acecha el peligro. Todo lo anterior es lenguaje kabbalista que adquiere su verdadero sentido cuando se estudia a profundidad y se comprende. En este sentido se debe actuar al igual que un caballo con orejeras. El caballo sólo puede a mirar hacia adelante; nosotros también tenemos que actuar así, sin mirar alrededor, pero con la lógica que nos brinda la Torá. No asocie esta idea con la fe inferior y la credulidad perezosa. Por supuesto, mientras más invirtamos en este estudio, más entenderemos lo opuesto que este mundo acepta y más determinación tendremos. Escrito y elaborado por David Saportas davidsaportasl@yahoo.com