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Realidades Espirituales 13 - CONSTRUYA SU ZONA PSÍQUICA DE SEGURIDAD

· 26 min

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Sobre este episodio

Lugares y objetos sagrados o encantados. Buenas y malas energías. En los artículos anteriores de la serie, se han analizado los poderes espirituales de la mente utilizados tanto para el bien como para el mal, la existencia y presencia de entidades no humanas y cómo podemos ser dañados por esas entidades, almas humanas incorpóreas y nosotros mismos. Ahora, debemos pasar a los reinos de la autodefensa psíquica. Las oraciones y la fe en Dios son herramientas fuertes, sin embargo, como cualquier otra herramienta individual, deben usarse al unísono con otras herramientas para poder construir una defensa integral. La mecánica de la autodefensa psíquica se puede entender fácilmente una vez que proporcionamos los conceptos básicos. Sin embargo, como con todo lo demás, a menos que el conocimiento teórico se ponga en práctica, sigue siendo inútil. El conocimiento en sí mismo carece de fuerza; necesita acción para que funcione. Es el objetivo entonces, proceder a discutir los pasos prácticos que uno debe tomar para protegerse de los ataques psíquicos, así como para proteger a sus seres queridos y sus alrededores. La herramienta más fuerte para la protección psíquica es obviamente el fortalecimiento de la mente. Los ejercicios mentales son una herramienta utilizada para fortalecer la mente. Sin embargo, el trabajo interno siempre debe ir acompañado del trabajo externo. Una mente clara requiere un entorno claro. Es imperativo comprender la relación entre las realidades internas y externas. Uno debe limpiar su entorno físico y transformarlo en un santuario de protección. El alma humana puede ser atacada de muchas maneras. El último punto de entrada es la mente. Proteger la mente, por lo tanto, es primordial. Sin embargo, hay muchas formas de penetrar en la mente; algunas menos obvias que otras. Cualquier tipo de meditación es claramente una alteración de la conciencia y, por lo tanto, se abren puertas a la mente. Cualquier uso de productos químicos como drogas y alcohol también compromete la química del cerebro creando aperturas en la mente a través de las cuales pueden entrar otras fuerzas. Incluso la actividad sexual crea cambios sutiles en la química del cerebro que también permiten la penetración externa. Es por eso que todos estos tipos de comportamientos están regulados por la ley religiosa exclusivamente dada en la Torá. Las leyes de la Torá no son parroquiales, sino protectoras. Lo que comenzó en el Sinaí durante más de tres milenios ha sido continuado por nuestros Sabios. Las leyes están hechas para proteger al individuo de fuerzas invisibles, fuerzas que se elevan desde adentro y fuerzas que nos rodean en el exterior. Cualquiera que viole las leyes que protegen el alma al comprometer la conciencia también podría pintar un gran letrero rojo en su pecho e invitar a todas las entidades malévolas a venir a comer. Las leyes que defienden la conciencia no comienzan con la mente y ciertamente no terminan allí. La mente debe estar protegida tanto a nivel consciente como inconsciente. Incluso si uno se protege de las alteraciones químicas del cerebro, aún puede atraer fuerzas malévolas a través de medios que nunca consideraría peligrosos. La definición de peligro no es subjetiva, está sujeta a interpretación personal. El peligro existe en ciertas cosas, lugares y comportamientos, independientemente de si uno desea creerlo o no, o aceptarlo. A los que ven los peligros y toman precauciones contra ellos, los llamamos sabios. Aquellos que niegan los peligros o menosprecian sus intensidades son lo que llamamos tontos. En nuestro triste estado de cosas, los tontos abundan mucho más que los sabios. Sitios, casas, objetos y las cosas pueden emanar energías peligrosas y también ciertas ideas. Sí; tal cual como lo muestran ciertas películas típicas de horror de “entretenimiento” tipo “chuki” o aquellas de mansiones embrujadas; es completamente bíblico. Abrazar o poseer artículos peligrosos es invitar a problemas. Entretener o simpatizar con ideas peligrosas abre la mente para apegarse a la fuente de donde se originan esas ideas. Nunca se debe olvidar o ignorar la ley de la atracción magnética. A todo en la creación se le ha atribuido algo similar a los “tentáculos adhesivos” de la energía psíquica. Una vez que te acercas o abrazas algo, a su vez te abraza. Esto es cierto si hablamos de fuerzas que definimos como buenas o malas. La ley religiosa nos enseñó hace mucho tiempo a abrazar lo bueno y a evitar lo que es malo. Esto no fue una mera proclamación de moral. Esta fue una advertencia psíquica, que nos indicó cómo proteger nuestras almas. A menos que reconozcamos y tomemos en serio la naturaleza psíquica del mundo en que vivimos, cuál ciegos nunca podremos defendernos adecuadamente contra las numerosas fuerzas que buscan nuestro daño. Todos supuestamente somos conscientes de los peligros físicos. La mayoría en buena lógica toma las precauciones necesarias para protegerse de estos. Sin embargo, cuando se trata de peligros psíquicos, la mayoría no los conoce y menos aún toman las precauciones necesarias para salvaguardarse. Siendo que los peligros psíquicos no son tan claros e inmanentes, muchos eligen seguir los deseos de sus corazones sin preocuparse por las consecuencias que podrían surgir de su comportamiento tonto. Si bien esto se aplica a los mayores peligros del abuso químico y físico, también se aplica a los peligros más sutiles del abuso psicológico y las conexiones descuidadas. Se nos enseña que todo en la creación está imbuido de energía. En esencia, todo tiene un alma o fuerza vital propia. Todo, incluidos los objetos inanimados, tiene un componente espiritual. Nada en la creación existe sin su fuente. Incluso planetas enteros están vivos y piensan y son conscientes de sí mismos y de su Creador. Realmente sí hay una fuerza energética que podemos llamar “madre naturaleza”. Aunque su correcta definición no debe asociarse a las conclusiones idolátricas que típicamente se hacen disociándola del carácter Divino del Único y Todopoderoso Creador. Estos son aquellos que hablan de la madre naturaleza; Hablan de los “caminos de autoperpetuación de la Naturaleza”, “cómo la Naturaleza economiza espacio”, “cómo la Naturaleza prevé emergencias”, etcétera, y todo con el objetivo de evitar reconocer al Dios viviente. Así hacen los pseudo científicos quienes inventan una entidad en realidad inexistente por sí misma y le dan el nombre vacío de “Naturaleza”. Son éstos quienes niegan los interminables milagros de plan y propósito de la Creación, ignorándolos o explicándolos con argumentos irresponsables como accidente, evolución, etcétera. Y no obstante al otro lado de la moneda dicha entidad Sí existe como la Ley bajo el nombre de ELOHIM. No se debe simplificar esta definición. Es consciente y personal. Es una creación y sirviente del Cielo, como lo es cada una de nuestras almas. Por lo tanto, cada lugar en la Tierra irradia energía de fuerza vital. Sin embargo, como hemos aprendido en los anteriores artículos de la serie, la energía de la fuerza vital (nefesh) puede ser aprovechada y manipulada por innumerables poderes para propósitos buenos o malos. Cuando se usa un lugar en la Tierra para congelar una enorme cantidad de energía de fuerza vital y usar esta energía para el bien, para ayudar y sanar a otros, llamamos a esto un lugar sagrado. Por el contrario, cuando una gran cantidad de energía vital (nefesh) se congela en un lugar que causa daño y dolor a los demás, se convierte en un lugar malvado. Las personas que residen en un lugar realmente imponen a su localidad un campo de energía compatible con ellos. Incluso después de que esos habitantes originales se hayan ido, los efectos residuales del comportamiento humano perduran mucho después de las personas que vivieron allí. Incluso si el comportamiento ya no se practica allí o si los pueblos que realizaron ese bien o mal se han ido, sus energías positivas o negativas aún se congelan en ese lugar determinado y ese lugar seguirá siendo durante mucho tiempo un lugar del bien o del mal. Se necesita mucho tiempo y un esfuerzo tremendo para limpiar esos lugares. Una vez, cuando todo el mundo estaba contaminado de esa manera, Dios tuvo que enviar una inundación para limpiarlo todo y borrar cualquier recuerdo de la existencia pasada. No por nada, ni mucho menos por mera casualidad, la Atlántida no es sino un recuerdo borroso, sin ninguna evidencia sólida para validar su existencia. Es un hecho que existió; nuestros Sabios lo han dicho y revelaron que el comportamiento social previo a la inundación era tan antinatural, que el Cielo no tuvo más remedio que eliminarlos a todos. Sólo Noé y su familia sobrevivieron. Las leyendas sobre los días previos a la inundación (bíblicamente conocido como el diluvio) han sobrevivido. Una vez, los antiguos incluso intentaron revivir las tecnologías previas a la inundación. Sus planes fueron frustrados por el Cielo en la Torre de Babel. Estas antiguas historias bíblicas tienen un lado que la mayoría de los que las leen no conocen. No se puede sacar ninguna historia de su contexto, especialmente las historias bíblicas. Cuando perdemos el contexto perdemos el mensaje. Esto es verdad en la Biblia y en todo lo demás. Cuando aceptamos algo de lo que no se conoce sus orígenes psíquicos, nos abrimos al peligro de apegarnos a los tentáculos psíquicos que están apegados a tales elementos e ideas. ¿Alguna vez entró en un lugar y tuvo un mal presentimiento? ¿Alguna vez ha visitado un lugar que nunca ha visto antes y se sients muy asustado o incómodo? Sucede igualmente con personas. Es posible que inconscientemente se esté captando las “vibraciones” del área. Por supuesto, también podría significar que tiene una imaginación vívida y está abierto a sugerencias y manipulación mental. Tener una idea de un lugar puede significar que usted es sabio o tonto. A menudo, sin conocer a la persona o el lugar, es difícil saber cuál es cuál. Los lugares o elementos físicos también pueden estar imbuidos de una poderosa energía de fuerza vital. Estos se convierten en lo que llamamos santos. Cualquiera que sea religioso ha ido a lugares especiales considerados sagrados por su religión. Debido a que el individuo está conectado psíquicamente con las creencias de los numerosos pueblos que creen de manera similar y que han visitado este lugar, su energía mental colectiva ha imbuido al lugar con un poder significativo; uno que generalmente sólo sienten los creyentes que simpatizan. Este tipo de lugares son típicos de peregrinaciones masivas y abundan a todo lo largo y ancho del planeta, sea cual sea su calificación de buena o mala. ¿El lugar en sí es especial independientemente de las creencias de la gente? Muy a menudo no, sin embargo, ha habido excepciones. Escrito y elaborado por David Saportas davidsaportasl@yahoo.com

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