# Para qué Vives 1 - Pensar

Episodio de [Podcast Arbol de Vida](https://escuchario.semeescucha.es/podcast/podcast-arbol-de-vida), de david saportas.

- Publicado: 7 de julio de 2021
- Duración: 47 min
- Audio: https://www.ivoox.com/para-vives-1-pensar_mf_72520001_feed_1.mp3
- Página: https://escuchario.semeescucha.es/podcast/podcast-arbol-de-vida/episodio/10871674-para-que-vives-1-pensar

## Sobre este episodio

PENSAR Ver artículo escrito completo en mi blog: https://toraverdadyrealidad.wordpress.com/2021/04/15/para-que-vives-1/ Algunas reflexiones mías escritas a través de los años que permitan que se entienda o se tenga una ligera idea del significado de ver la realidad con otros ojos, máxime cuando se hace mención a la Torá como fuente de conocimiento pura y necesaria para rectificar nuestras erradas preconcepciones que nos encadenan engañosamente en contra de nuestras libertades y aspiraciones trascendentes. Caso evidente con lo que actualmente vive el planeta entero (y siempre lo ha vivido) de forma muy evidente. A diferencia de todo aquello que actualmente nos está despertando en apariencia negativamente, al percatarnos de historias y sucesos impensables y difíciles de creer y asimilar, tal que muchos deciden refugiarse en su burbuja de paradigmas habituales de confort y aparente seguridad, con negacionismos absurdos y disonancias cognoscitivas, las siguientes reflexiones pretenden de forma positiva exaltar lo que significa saber de qué se trata la Torá como única alternativa de entendimiento, ante tanta difamación y desconocimiento generalizado que siempre se ha existido en todos aquellos ajenos a esta sabiduría revelada. Toda persona que se considere razonablemente coherente y cuerda debería haberse cuestionado más de una vez el motivo y el propósito de su existencia. No es un ejercicio intelectual de genios. Una pregunta más que lógica; ¿de dónde vengo y para dónde voy? Y en base a la respuestas obtenidas de dicho cuestionamiento debería uno poder dirección su presente en la dirección adecuada. Se sabría para qué se vive, por qué se vive y en consecuencia debería uno poder encontrar el “cómo” vivir el día a día, el minuto a minuto, pues sabría a qué dedicar su tiempo presente tal que cumpla con los objetivos de vida ya encontrados. Todos lo sabemos, una vida con metas es más clara que una sin metas. El problema es encontrar las metas. Claro, la falta de claridad en las preguntas sobre el pasado y el futuro de nuestra existencia y de nuestra esencia, así como de nuestro entorno, en términos trascendentes, no garantiza que en caso de definirse metas pragmáticas en nuestras vidas, éstas sean las más adecuada. Y este es el mejor de los casos. Ni qué decir de aquellas vidas que se viven sin ninguna meta y en donde la consigna es “hacerse camino al andar”. No obstante, estas vivencias no trascendentes, son realidades que obligatoriamente tenemos que enfrentar y son válidas en los términos de lucha y búsqueda por la verdad. El problema es no salir de los límites que vivencias superficiales de este tipo nos impongan como supervivencia. Definitivamente desde el punto de vista trascendental, la supervivencia no debe ser el objetivo, a pesar de ser una obligación, una imposición y que la mayoría de las veces sea ineludible. Es así que lo lógico sería pensar en nuestra existencia trascendental con perspectivas del pasado, del presente y del futuro. Es lo que se supone una persona con inteligencia se plantearía como mínimo. Tristemente ésta no es la actitud de la gran mayoría de las personas. La mayoría no se interesa en la perspectiva trascendental de la existencia con lógica y con verdadero interés. La mayoría elige ignorar conveniente y voluntariamente cualquier cuestionamiento trascendente de la existencia. La mayoría evita confrontarse con preguntas incómodas o que le obliguen a pensar más allá de sus necesidades egocéntricas de supervivencia, confort, codicia, poder, honor y placer. La mayoría no está dispuesta a invertir el uso de su tiempo en algo que en principio no le proporcione algún beneficio o ganancia. La mayoría de las personas no están dispuestas a invertir esfuerzo, tiempo e intelecto sin hacer cálculos de retorno en alguna conveniencia. Nadie está dispuesto a ejecutar un trabajo gratuito en donde no se prevea alguna recompensa en este mundo visible. Como dice el dicho: “nadie da puntada sin dedal”. Y ésto se aplica a todas las áreas y facetas de la existencia; incluso en aquellos aspectos intelectuales motivados en supuestos de “amor” al conocimiento, al entendimiento y a los campos de “altruismos” conocidos. Muchos dirán que lo inmediatamente anterior no es cierto. Pero lo cierto es lo contrario ¿Por qué? Porque la bondad disociada del entendimiento de la de la Torá es mentira. No se enoje… Nadie nació aprendido. Es más nacimos capturados a la mentira. Aquí se hace necesario anticipar parte de las respuestas y conclusiones de estos planteamientos como sustento de lo que se quiere demostrar. Pareciese no ser la metodología inductiva lógica; pero es el argumento que permite visualizar los enunciados propuestos con los ingredientes requeridos demostrativos. Así se presenten anticipadamente. Es decir, se pretende deducir la trascendencia de la existencia asociada a la Torá y se traen argumentaciones propias de la Torá misma como sustento de las hipótesis preliminares. Cualquiera podría desafiar está metodología simplemente negando cualquier autoridad y sustento derivado anticipadamente de la misma. Cualquiera podría decir: No creo lo que que me dice. No creo en la Torá. No conozco la Torá. No conozco a su Dios (Así decía el faraón a Moises). Aunque parece lógico, no lo es necesariamente. Muchas veces lo evidente no se comprueba inductivamente. Simplemente se experimenta porque es lo que es. El Sol no se demuestra con fotos. Apreciar un manjar requeriría que se probase, saborearlo; no se necesitan otras demostraciones. Volviendo a la “bondad” y el postulado de que “nadie da puntada sin dedal”, entonces prosigo trayendo como anticipo argumentos derivados de la Torá, simplemente para mostrar los rumbos a seguir en las demostraciones posteriores. Toca primero definir de forma correcta qué significa NO conocer la Torá, qué significa “gentil” y qué significa “bondad”. Aunque la explicación es muy amplia, se puede resumir en las siguientes definiciones: “Gentil” es aquella persona que desconoce la Revelación Divina (Torá). “Bondad” es aquello que produce sólo resultados BUENOS y que por consiguiente son VERDAD y ETERNOS. Estos resultados sólo se conocen y consiguen con el conocimiento de la Revelación Divina. Si no hay conocimiento verdadero no hay bondad. No puede haber bondad. Es imposible. Efectuar una tarea profesional y exigente sin entrenamiento y sin el conocimiento de cómo efectuar dicha “tarea” no puede producir los resultados esperados. Es mas, ¿cómo se puede efectuar una actividad o una tarea, sin conocer el resultado esperado con anticipación? ¿Se construye un edificio sin planos? ¿Se cocina un alimento sin saber de antemano qué se quiere comer? ¿Cómo funcionan las empresas? ¿No exige la planeación acaso un conocimiento previo de lo esperado? Esto se verifica en cualquier actividad humana. Aquí no hay ningún tipo de especulación. Entonces, ¿Qué significa actuar con bondad? La respuesta es extensa; su aplicación es ardua y comprometida; su puesta en práctica es un reto continuo, cotidiano que requiere del conocimiento de la Ley Divina, de la Jurisprudencia Divina (Halajá), del entendimiento de su aplicación, de la intención verdadera, del discernimiento de su práctica en términos del bien y el mal, del conocimiento de los correctos conceptos y definiciones, de los correctos paradigmas, de la adhesión a la Verdad y la Justicia, de la valentía requerida, de la defensa del honor del Eterno, del conocimiento, sentimiento y práctica de principios rectilíneos definidos en la Toráh, del auto conocimiento y del sentido de lucha constante contra las fuerzas ocultas del mal. Y es que actuar con bondad caracteriza la actitud de la ejecución de actividades desinteresadas que se mencionaron previamente, como requisitos del trabajo “gratuito” sin cálculos de recompensa en éste mundo. Un actuar por fuera de la fuerza centrípeta del egoísmo y el deseo de recibir y tomar como meta exclusiva. Es decir, un actuar en aras del “cielo”. Un actuar desligado del interés y del deseo de tomar para uno mismo. Un tomador no puede ser bondadoso. Es incompatible. Igualmente, no se podrá luchar contra la naturaleza del tomar si antes no se ha desarrollado la esencia de la gratitud. Una persona ingrata y desagradecida no podrá ser nunca un dador, y por consiguiente no podrá ser bondadoso. Hay muchos que se autoengañan con “practicas” pseudocaritativas con causas externas. Caridad a instituciones, donaciones, actos de “generosidad” (Bill Gates regaló decenas de miles de millones de dólares a causas caritativas). La pregunta es: ¿Dichos actos los calificaron en los términos de la Verdad? yo lo dudo. Y hoy día sin duda alguna se confirma que NO. Es más. Es trampa siniestra. Se puede inferir que siempre hay cálculos de recompensa (rebajas de impuestos, obtención de honores, reconocimientos, descargas de conciencia, intereses ocultos, prevendas, etc). No digo que sea ilícito, cuando es lícito. Es lícito. ¿Pero es bueno? Para que sea bueno debe tener los requisitos del cielo. Que tu mano derecha no sepa lo que hace tu mano izquierda (decía alguien por ahí). Las transacciones comerciales lícitas son eso: Lícitas. ¿Qué mérito tiene una transacción comercial lícita? Respuesta: Ninguno. ¿Me deben acaso recompensar por no quebrantar la Ley? Aquí en éste mundo nadie lo haría como norma pública. Se supone que es una obligación. No cumplir con la Ley si ya acarrea un castigo. Así que ¿de qué me podría ufanar ante el cielo de mis cálculos de recompensa? Entonces no se puede ser bondadoso sin conocimiento, no se puede ser bondadoso siendo un tomador (siendo egoísta), no se puede ser un dador (lo opuesto a un tomador) siendo una persona ingrata. No se puede ser una persona agradecida, siendo una persona arrogante. Una persona arrogante no agradece. Agradecer implica un acto de sumisión a otro reconociendo una carencia. Esto es incompatible con la arrogancia. Y no se puede ser sumiso sin antes ser humilde. Es decir, reconociendo la carencia y la equivocacion en uno mismo. Y sólo se reconoce uno a sí mismo (autoconocimiento) a través del conocimiento. Un ignorante no puede diagnosticar nada; mucho menos autodiagnosticarse. Como quien dice, a mayor sabiduría mayor humildad; y aún así, este es el punto de partida para acceder a la bondad, prerequisito de la FE, prerequisito del actuar gratuitamente. Muchos religiosos argumentarán que ellos sí poseen esa característica de actuar en aras del “cielo”. Sin duda hay muchas personas que dicen tener metas espírituales y son personas devotas en su religión. No obstante, estas condiciones no garantizan la definición correcta de “bondad”. Muchos dicen amar a Dios. ¿Pero acaso conocen los requisitos de dicho amor? Muchos dicen amar a Dios y sin embargo avalan al malvado, avalan conductas criminales, son intolerantes, son agresivos, o son incapaces de defender valores rectilíneos. Los ejemplos de las incoherencias bien pueden ser cientos de miles. Son todas aquellas facetas y rasgos de carácter que definen nuestra existencia en infinitas posibilidades de manifestación. Las personas en su mayoría son cínicas, insolentes, mentirosas, se autoengañan, son calculadoras, son hipócritas, defiende intereses egoístas, son acomodaticias, defienden conveniencias, son incompetentes, no tienen capacidad de discernimiento entre el bien y el mal, defienden lo indefendible, tienen y usan todo tipo de caretas, tienen deficiencias de personalidad, son ignorantes en casí todo, no tienen deseos de superación trascendental, no tienen interés en someterse a una autoridad incuestionable (Dios). Muchas personas dicen ser devotas de su Dios, siempre y cuando ninguna regla les interfiera sus libertades de comportamiento, no aceptarían ningún yugo en sus formas de vida en aras del cielo y del Creador, no cambiarían su forma de comer, no aceptarían una legislación que les diga cuáles son sus límites permitidos, desean ser libres de cualquier reglamentación, desean placer y son codiciosas en su interior, no se someterían a una disciplina de lucha con todo su interior y su vida física (a pesar que no exista ninguna imposición celestial que vaya en contra de nuestra naturaleza). Simplemente, a nadie le gusta tener una autoridad que se inmiscuya en todos sus asuntos y que ni siquiera prevea un pago inmediato; “nadie da puntada sin dedal”; inclusive los pseudodevotos y religiosos fanáticos. Pues la Torá establece que la bondad de los “gentiles” es mentira y nadie puede ser bueno sin el conocimiento de la Revelación Divina. El ignorante NO puede ser bueno; así diga que lo hace en aras del cielo. ¿Puede una persona ignorante en medicina diagnosticar como médico profesional y que sus actos sean buenos? ¿A cuántos va a matar sin conocimiento? ¿Sucede? ¿Se puede aplicar el ejemplo o extrapolar con un ingeniero? ¿Con un conductor de vehículo público? ¿Con la preparación de una comida? ¿Con cualquier actividad? ¿Sucede con nuestras actitudes, disposiciones de aprendizaje, mejora real y arrogancia? Algunas culturas aceptan algún tipo de yugo en algunos aspectos de sus vidas; pero no en todos. Y es que la Torá toca TODOS los aspectos de la existencia hasta niveles insospechados. Los toca en los horarios de sueño, en cómo se debe dormir, cómo levantarse, qué comer, qué pensar, cuándo hablar, cuándo callar, qué leer, qué estudiar, hacia qué lado dormir antes de la media noche, cómo entrar al baño, cómo salir, cómo amarrarse los zapatos, que fechas no se puede escuchar música, cuándo comer, cuándo ayunar, de qué abstenerse, qué mirar, qué no mirar, cómo vestir, cómo departir en público, qué tocar, qué no tocar, cómo relacionarse con los animales, con las personas, con las mujeres, con los hijos, qué rezar 4 veces al día (cuando el rezo de la mañana dura aproximadamente 2 horas y debe empezar antes de la salida del sol), cómo estudiar, cuánto estudiar, etc. Los libros de reglamentación de las halajot (leyes del servicio) son muy voluminosos y los hay por grandes cantidades, pues la Ley se desarrolla. Es algo de nunca acabar, para saber cómo vivir en un entorno eternamente cambiante. Ahí se encuentra el secreto de lo bueno. Parecería algo imposible y un yugo insoportable; y sin embargo, produce el máximo placer en aquél que ya lo hace parte de su esencia. Acceder al conocimiento revelado en la Torá también pareciera una tarea titánica. Son libros y libros por miles. Cada uno más complejo que el otro. Niveles y niveles ocultos de entendimiento que explican absolutamente todo en terrenos que uno jamás se imaginaría; y que sin embargo todos están relacionados con nuestras vidas. Secretos del rezo, secretos de la palabra, secretos de la naturaleza, secretos de la voluntad Divina, secretos de la convivencia, secretos de los mandamientos, secretos de todo; pues todo es secreto para ser develado. Ese es precisamente “el secreto” del secreto; el secreto del verdadero Placer. Por supuesto; primero tendríamos que saber cuál es el verdadero placer y qué significa. Nada fácil la respuesta. Todo lo inmediatamente anterior para exponer lo que existe y que es revelado en la Torá. Para que le prestemos atención en la medida que son las herramientas que nos proporcionan el acceso a los medios de nuestro medio ambiente y existencia que nos fueron dispuestos para hacer nuestro trabajo en el paso por este mundo. Se trata de descubrir que eso existe y que es el propósito de la existencia. Es decir, se trata de descubrir a la Torá. Se trata de saber que todo lo que existe como creación tanto en nuestro interior como en el exterior son medios, son herramientas de trabajo, son la dotación que se nos ha proporcionado para dedicarnos a nuestra tarea existencial que proporciona la eternidad; y que sólo en la Torá se encuentran las instrucciones de cómo interactuar con las dotaciones individuales proporcionadas a cada uno de nosotros. Todo, absolutamente todo lo creado tiene un propósito predefinido. No existe nada en nuestro mundo, en el cosmos, en las infinitas dimensiones que no tengan un propósito. Lo que aparece ante nuestros ojos es para nuestro uso; lo que no vemos desde el punto de vista material y vivencial no es en principio para nosotros todavía. Y todo lo que aparece ante nuestros ojos es un medio, es una herramienta de uso obligatorio; de otra forma no hubiésemos tenido la percepción de dicha realidad. Así pues la realidad nos exige relacionarnos con ella con sabiduría. Una sabiduría que nos permita entender cómo usar la realidad (el medio), como herramienta de trabajo para alcanzar la vida eterna; es decir, el propósito de nuestra actual existencia y por la cual nacimos y vivimos en esta realidad. Por eso nacimos. Nada vino a esta existencia de forma casual o de colado. Es imposible. Todo obedece a un Plan Divino Infinito que nosotros no podemos todavía comprender. La fantasía no nos acercará al entendimiento; mucho menos la negligencia, la indiferencia o la autosuficiencia; y mucho peor aún, una vida depredativa en busca de conveniencias egoístas. ¿Pero cómo se demuestra? Resumiendo: la mayoría de las personas no descubren la Revelación de la Toráh como respuesta al cuestionamiento fundamental y trascendental de la existencia, pues la mayoría de las persona rehúsan cuestionarse su misma existencia trascendental por las razones ya explicadas. No hay cuestionamientos verdaderos y todo se vive en una ilusión engañosa, pues se está desconectado de la fuente primaria de la Verdad. Claro, hay que conocer cuál es está Verdad (la Torá) y sus demostraciones; de eso se trata. La mayoría de las personas viven engañadas toda su vida sin siquiera suponer existe una tarea fundamental que deba llevarse a cabo. Una tarea que es vital y de dimensiones infinitas. La mayoría de las personas viven adaptándose a un mundo de ilusión que se disfraza detrás de una máscara de inobjetable realidad sin sospechar que dicha máscara esconde la verdadera realidad y su esencia. La mayoría tienen como objetivo adaptarse a su medio ambiente sin cuestionar jamás la validez y/o sanidad de dicho medio ambiente. Viven en aras de la supervivencia en el mejor de los casos y en la explotación codiciosa del mismo en el peor. La mayoría de la gente vive una realidad ficticia, inmersos en mundos de fantasía e imaginación; eso sí, muy reales en los términos de la inmediatez y de las aparentes causas. Muy reales en los términos de los cálculos y los resultados pseudo demostrables de toda técnica, ciencia, probabilidad y estadística, sin sospechar la trampa y verdadera realidad que subyace detrás de la máscara de la “naturaleza”. Viven hipnotizados y narcotizados ante la evidencia de las apariencias y los “hechos” palpables, ignorando el disfraz de la fachada y las verdaderas causas ocultas de las realidades fundamentales provenientes de la única visión inteligente de la existencia y de toda realidad… la realidad de Dios sin especulación, sin fantasía, sin imaginación, sin vanas esperanzas, sin vanas formulaciones, sin embriaguez. Vivimos la mayoría de las personas desconectados por voluntad propia de su verdadera programación (maligna por naturaleza) que al apostre se convierte en su esencia, y escenificando una representación falsa de nuestras propias vidas, aparentando lo que no somos, fingiendo, impostando, engañando a los demás y a sí mismos, calculando cada escena, cada representación, compitiendo en la apariencia, siempre encontrando justificaciones para la hipocresía y el doble estándar, inmersos en carreras productivas fundamentadas en la falsedad y en una adaptabilidad inmoral. Como algunos dicen: Lo importante es aparentar. Cuánto podrían explayarsen los ejemplos en estos aspectos. Podríamos llenar libros y libros sobre la corrupción del corazón asociado a las banalidades de la vida, la codicia, la desidia, la falta de carácter, los anhelos de placer y poder, la indiferencia, la desfachatez, la mentira, el cinismo, la hipocresía, el engaño y el autoengaño, la mediocridad, la incompetencia, la pereza, la adicción, etc. La literatura universal nos puede ilustrar ampliamente, no obstante los ejemplos están redundantemente a nuestro alrededor. Realmente todo el mundo es ejemplo. La realidad mundial simplemente apesta. Así pues, vive el mundo entero adicto a sus paradigmas. Cada cual vive con los suyos propios y los impuestos culturalmente acorde con su origen. Cada cual manipulado hoy día hasta niveles enfermizos y esquizofrénicos. Paradigmas dictados por poderes siniestros ocultos y que han modelado visiones del mundo patéticas e infernales. Nada más veamos la influencia de los medios de comunicación a nivel mundial para direccionar nuestros destinos hacia donde ellos decidan. No sólo somo adictos por “default” en nuestro nacimiento y entorno familiar y cultural, no sólo somos adictos a realidades falsas y fantasiosas por elección propia, no sólo somos adictos a paradigmas propios de nuestra innata corrupción y conveniencia, no sólo somos adictos a las caretas y falsedades de nuestra personalidad, no sólo somos adictos a nuestras escogencias hipócritas de adaptación, no sólo somos adictos los paradigmas de vida que nos imponen nuestras preconcepciones educativas y anhelos de placer, confort, conveniencia, codicia, ambición, honor, poder, apariencia, etc, sino que también estamos siendo atacados por todos los frentes por fuerzas oscuras para empeorar la situación y adiccion de nuestras almas. El panorama no puede parecer más siniestro. Bajo esta perspectiva todo parece pérdido. No hay manera de salirse del círculo vicioso de la mentira, el engaño y la ilusión; es decir, del circulo vicioso de la maldad. Y esto es totalmente cierto. Sólo puede ser rectificado en la medida que el “hombre” en su interior abra una pequeña apertura de honestidad en la búsqueda de la verdad y de Dios para que entre un pequeño rayo de luz, en un proceso interactivo y de retroalimentación continuo, honesto y verdadero con el Creador. La luz se verá atraída a la vasija si ésta es propicia. Es un proceso de crecimiento que no debe ser interrumpido o cerrado. ¿de dónde viene la iniciativa? ese es otro tema. Todo lo anterior no es sino quizás una pequeña introducción a un diagnóstico de la realidad que debe ser percibido racionalmente; que es completamente demostrable. La evidencia existe por toneladas y toneladas. Pero no es el objetivo de estas palabras. Las demostraciones de todos los párrafos anteriores citados son suceptibles de evidenciar de múltiples formas irrefutables. Es parte de lo que se quiere evidenciar más adelante. Sin embargo es necesario aclarar que tampoco se pretende presentar estas palabras como un compendio extenso de demostraciones. Eso haría que fuese muy difícil seguir una línea de pensamiento que impacte verdaderamente hasta la médula la esencia del mensaje que motiva está disertación. Una secuencia de razonamientos que permitan resumir de manera impactante la argumentación suficiente para despertar de nuestras falsas preconcepciones y el hipnotizado fatal de nuestra existencia. Nuestro destino desastroso debido a nuestra ignorancia y ceguera a todo lo que nos rodea. Una ceguera con consecuencias nefastas y trágicas que tarde o temprano vamos a enfrentar en las realidades de los mundos de la Verdad. Lo queramos o no, pues la realidad nos es impuesta y no podemos negarlo. Ver texto completo en siguiente link: https://toraverdadyrealidad.wordpress.com/2021/04/15/para-que-vives-1/ Escrito y elaborado por David Saportas davidsaportasl@yahoo.com

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