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Apostasía y el Rezo de Kipur.

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Sobre este episodio

Apostasía y el rezo de Kipur. Hace unos cuantos días fue la fecha de Yom Kipur, el día del ayuno y perdón y que hace parte de las fiestas solemnes de HaShem en Levítico 23; fechas que son insignes para el pueblo judío. Como sucede con todas las fechas de las «fiestas» hebreas reveladas, siempre hay grandiosas revelaciones detrás de cada una de ellas. Todas y cada una de dichas revelaciones para nuestras limitadas mentes, año con año, reflexión tras reflexión, vivencia tras vivencia y estudio tras estudio, etc, es inagotable en aporte de sabiduría para la vida y el entendimiento de las misma, con profundos significados concretos aplicables sobre nuestra existencia y consciencia. Nada parecido al infinito espectro inferible y verificable en el pensamiento masivo facilista de postulaciones abstractas, etéreas, utópicas, románticas, especulativas, insustanciales, indemostrables, indefinibles, imaginativas y fantasiosas, que nada explican, nada ejemplifican de forma concreta, nada penetra, ni escudriña en las complejidades vividas para toda existencia hundida en absurdos, incoherencias, confusión y caos. Dicho de otra manera, la diferencia entre el entendimiento posible de acceder y la falta del mismo en nuestras aceptaciones arrogadas sensitivamente como pretensiones arbitrarias de verdad, es la misma diferencia entre el bien y el mal. El entendimiento cuando es real y no imaginativo, su sustento es demostrable con extensa argumentación redundante; tal cual la misma naturaleza y la vida es igualmente redundante y exuberante en demostraciones y detalles duplicados para el que tenga ojos, oídos y cerebro. Cuando hay certezas, hay sabiduría que la acompaña y la confirma; hay entendimiento y claridad diáfana en todos los sentidos posibles. No solamente es una vivencia sentida, como usualmente todo el mundo concluye al unísono en sus autoengaños y autojustificaciones con su ignorancia adaptativa, inmoral, embriagadora y engañosa, sino que a diferencia de la faceta recién señalada ficticia, figurativa y delirante, dicha sensación de seguridad y certidumbre, lejos de ser un fantasma o una entelequia, es minuciosamente detallada en fundamentos, lógica, evidencia, ingenio, agudeza, cimientos, razones, pruebas, principios y conexión con la realidad moral y trascendental. Como sucede con todo en nuestra realidad dual, la certeza y seguridad es también una definición y vivencia dual. No es por sí misma, en su dictamen o tesis, una asociación a la verdad absoluta proveniente de las definiciones Divinas de Dios, sustentadas en la perfección y la bondad universal. Lo mismo podría decirse de las verdades que como tal, así interpretamos corruptamente y que simplemente no son verdades absolutas debido a nuestra ignorancia, imperfecciones y asociaciones con la mentira por conveniencias de todo tipo. Para nuestras consciencias o paradigmas aceptados sin el conocimiento divino de lo que es bueno y verdad, nuestras «verdades» son realmente mentira. Y no obstante en nosotros, se defienden como verdades absolutas. Nunca un malvado a lo largo de toda la infinita historia se habrá calificado a sí mismo como malvado. Siempre se habrá justificado según él mismo con su «verdad», y hasta con su «justicia». Ja. Al final se verificará que estas justificaciones son inherentes a todo el mundo. A absolutamente todo el mundo. El patrón de medida de comprobación de lo dicho, sin duda es la sabiduría y conocimiento de la Voluntad Divina. Esto incluye las definiciones absolutas reveladas de la Verdad que sólo pueden ser entendidas en los términos de la Bondad, el Bien y el Altruismo Perfecto, y que sólo puede provenir y ser definido por Dios mismo. Y por ser así, tal cual lo señalo, nuestra condición de ignorancia disociada de las revelaciones de la Torá, califican la confusión como una verdad relativa que justifica toda la corrupción que de allí se desprende. Corrupción que es camino de muerte, y que sea como sea, siempre se intenta disfrazar con fantasía y narcotización de la realidad; como si ello fuese factible. Bien se dice en la Torá y más aún para estas fechas de Yom Kipur: «Como el Juicio no se ejecuta inmediatamente ante la transgresión, el transgresor concluye que NO hay Dios y que NO hay Justicia». Tristemente la ignorancia multifacética asume religiosa o culturalmente estas fechas con simplificación y desidia, desconociendo la infinita relevación divina que allí se esconde. Sí… Hay que saber que las fechas de Rosh HaShaná y Yom Kipur son exactamente fechas de Juicio y Misericordia respectivamente. Primero se juzga y luego se perdona. No puede ser a la inversa como es costumbre hoy día en muchas sociedades y países como Colombia, con los sofismas manipuladores de ingeniería social de Paz y Perdón, saltándose la justicia y consolidando la impunidad. Y de nuevo… Cada evento es infinito en revelaciones de sabiduría concreta existencial. No es palabrería, ni superstición, ni fenómenos psicológicos antropológicos, ni históricos, ni nada de las sandeces ignorantes que siempre provienen del humanismo y sus presunciones arrogantes «científicas» por default. Simplemente allí no hay nada de conocimiento revelado… El único que nos conecta con la realidad suprema que todo lo define de forma soberana e infinita en Bondad y Perfección. En líneas generales todos nos juramos poseedores de la verdad, a pesar que el mundo entero se nos estrelle en la cara. De eso se trata el arrepentimiento y la Teshuvá (el retorno). Dos conceptos muy diferentes. Este artículo no trata de ello. No es mi intensión explicarlo aquí. Pero si quisiese resaltar que la verdad para todos y cada uno de nosotros es verdad según nos justificamos. Nuestra verdad…. Y así toda persona ya sea religiosa (sea cual sea su religión, incluyendo el judaísmo), ya sea secular, atea o lo que sea, afirma con seguridad absoluta su visión de vida, sus conclusiones, sus verdades. Dicen: Es que yo lo siento así; lo siento en mi corazón; mi intuición me lo dice; yo nunca fallo; es que uno sabe en su interior; dios me lo dijo; debe ser así porque acaso ¿de qué otra manera puede ser? Jesús me lo dijo; Jesús se me apareció; el espíritu me tomó y me lo reveló; tuve una visión; eso no es así y es así porque es así; lo dicen las noticias; la ciencia lo dice; ¿y ud de verdad cree en eso, ja? Yo creo que es así, etc, etc, etc. El espectro de afirmaciones es literalmente infinito. Son «verdades» personales válidas como sensación en cada caso, aún cuando de manera evidente pueda demostrarse cada decadente situación de indigencia intelectual, moral y de vivencia. Una sensación es verdad en quien la vive, pero ello no la hace una verdad axiomática absoluta. Mucho menos un postulado de verdad filosófica o teológica. No me lo invento. Lo he escuchado, lo veo en redes por miles y miles; y usted también sin duda alguna. Claro… Necesitamos paradigmas aceptados como verdades que nos brinden seguridad para poder subsistir y no enloquecer. El perrito solo sabe ladrar e interpretar su mundo con el olfato. Mal haríamos en criticarlo. Pero… ¿Y los humanos? ¿Cúal es nuestra responsabilidad? Obviamente esto no será entendido de la noche a la mañana; y supongo que tampoco al estilo «matrix» como la gran mayoría espera o le gustaría, en el mejor de los casos en aquellos que se juran espirituales, tanto religiosamente, como metafísicamente, con todas las doctrinas de la nueva era, los saltos cuánticos, las ascenciones pleyadanas, transformaciones mágicas, conjunciones planetarias, evoluciones universales, etc, etc. Todos afirmamos… Es nuestra tendencia natural. Sin embargo la diferencia de objetividad y compromiso con nuestra responsabilidad existencial está en nuestra actitud y fundamentación investigativa como argumento. En mi caso personal me expreso acorde a extensos razonamientos explicativos (y si no me cree estudie mis blogs donde he escritos miles de páginas) sobre el diagnóstico de la realidad que se nos vive estrellando en la cara, repleta de incoherencias, absurdos y disonancias cognitivas. Esa es nuestra condición actual por defecto que se nos impone, y sin embargo, la gracia divina siempre está presente de muchas formas para permitirnos avanzar y entender. Gracia divina para permitir evolucionar a nuestras almas o para corregirlas (Tikun Olam como se dice en el judaísmo) y darnos oportunidades de elevación una vez tras otra. Por eso se nos otorga un día como el de Yom Kipur; el día del perdón. Por eso vivimos en el tiempo (un tiempo relativo como en algo explicó Einstein). Tiempo que tiene como origen y propósito en la Mente Divina Infinita en sabiduría otorgar misericordia a sus criaturas para que la justicia, como fundamento de toda creación perfecta, se convierta en la misma misericordia que posibilita la bondad infinita del otorgamiento a través de la creación (infinitos universos y dimensiones). Algo que usted todavía no entiende, pero que está llamado a entender y por lo cual usted debería expresar con infinita humildad, profundo agradecimiento al vivir en el tiempo; así el mismo tiempo se le convierta en prisión mientras usted no entienda. Así que le conviene entender y dejarse de fantasías. Pero… ¿Qué es entender? ¿Cómo se entienden estas palabras escritas con relación al día de Yom Kipur? ¿Por qué he dicho lo que he dicho aquí en los anteriores párrafos? No se trata de una disertación o lección académica tradicional sobre esta fecha, sobre el perdón, sobre el arrepentimiento, sobre la Teshuvá, sobre la inscripción en el libro de la vida, sobre nuestro reconocimiento de la soberanía y sistema operativo legal de existencia para nuestras almas, sobre lo significa el destino de nuestras vidas para el próximo año, sobre los resultados del juicio, sobre la misericordia, sobre cómo se valida todo lo anterior (y mucho más no mencionado aquí), ni sobre si los rabinos y sabios de Israel tienen o no razón en todas las enseñanzas que nos han legado a través del tiempo. No se trata de ello. Para ello hay todo tipo de estudios. De hecho dejo a manera introductoria no tradicional el siguiente artículo en el siguiente enlace: https://m.facebook.com/story.php?story_fbid=pfbid0P6wKddJxczj6Ubpvnz7rYUhoc5HschLQBX7iw8b2APXzHRLkjm8f78gD8dxyzWCMl&id=100026516632681 Se trata de un énfasis que por «casualidad» llegó a mi mente con una simple vista en redes de un video cualquiera sobre Yom Kipur de un personaje argentino muy conocido como dizque «kabbalista», quien dice que por 26 años ha enseñado Kabbalá y que en mi concepto merece ser advertido, no precisamente por su acierto, sino todo lo contrario, por su incoherencia con respecto a los contextos que precisamente resalto de entrada en este artículo. Incoherencias que en mis conclusiones son demostrables, por lo menos en los niveles conocidos de la sabiduría revelada en la Torá. Pero ni siquiera se trata de simplemente emitir una opinión sustentada al respecto en desacuerdo. Se trata de evidenciar como diagnóstico (igualmente asociado a lo aquí referenciado sobre las simplezas de la mente masa), como seguidores y no seguidores del personaje, conocedores o no de Torá y Kabbalá, caen con extrema facilidad en seducciones supuestamente argumentativas de las mencionadas incoherencias, dando señales concluyentes que poco o nada de entendimiento hay en dichas personas sobre la Torá y la Kabbalá; tema éste que también he expuesto de forma reiterada en mis escritos, y del cual también dejo como ejemplo una muy pequeña mención que compartí recientemente en el siguiente enlace: https://m.facebook.com/story.php?story_fbid=pfbid02yUgAeJrPWA9Eqmf67fKB4C7bysbf8qG9ttTsuEwqou1VSa6DmVTMY7Bn4R5r1Lzol&id=100026516632681 Mi intención de hacer esta reseña o mención, no se debe a posturas de contexto académico persé egolatra o críticas defensivas, ni destructivas. De hecho no estoy mencionando nombres, ni lo haría maliciosamente por principio bajo dichas premisas. Mi intención al escribir estas palabras es por «casualidad» (como ya mencioné), cuando me percato de cómo se conecta esta simple circunstancia con mi experiencia personal de rezo del día de Yom Kipur y la importancia vital que allí subyace. Explicar esta relación entre dos eventos figurativamente disociados es el propósito de esta reflexión y que detallo a continuación inicialmente de forma separada, para luego conectarlos. Así que empecemos con la mención del afamado y supuesto kabbalista al cual siguen miles de personas que después de años y años de seguimiento de sus enseñanzas, se supondría tendrían capacidad de discernimiento en tales conocimientos. El personaje dice que ha enseñado Kabbalá por 26 años. Y me es necesario aclarar que jamás emito opinión sobre lo que no conozco, o no sé. Mucho menos de personas cuando se trata de sus conocimientos. Por lo tanto aclaro que efectivamente conozco por años las enseñanzas del personaje citado. Así sucede con la gran mayoría de conocimientos que he adquirido a través de otros. Siempre he estudiado, visto y escuchado toda enseñanza recibida de Torá o cualquier otro tópico con involucramiento a consciencia. Esto significa siempre repetir una y otra vez todo estudio hasta asimilar, desechar y concluir. Así que dentro del extenso espectro de enseñanzas y maestros escogidos, el personaje lo fue durante el tiempo requerido para poder identificarlo a él y a su supuesta enseñanza. Así que si conozco al detalle y de forma profunda dicha enseñanza. Y al decir profunda, no quiero decir que acepto todo lo que le escuché de él en redes. Significa que hice las filtraciones necesarias acorde a mis conocimientos paralelos y conclusiones comparativas. Al respecto tengo que acotar o confesar que a pesar de lo valioso que pudo extraerse (lo desconocido aceptado en la búsqueda de respuestas es valioso, venga de donde venga), siempre me pareció la enseñanza del personaje demasiado rebuscada y especulativa entre más valoraciones posibles. Su léxico y desarrollo de ideas me parecía confuso sin razón, además de imaginativo. No vi en su enseñanza los fundamentos básicos de enseñanza de Torá. Su énfasis fue siempre supuestamente kabbalista, supuestamente enfocado en las revelaciones del Ari, más nunca de forma ortodoxa. Una costumbre que en apariencia era su fundamento y como se concluye es muy popular en todas las masas advenedizas a la Kabbalá, como moda de redes y propagación de la misma. Se entra directamente sobre conceptos kabbalistas sin ningún tipo de formación en los rudimentos básicos de la Torá (que es mucho). Obviamente que el resultado en los niveles de la verdadera Kabbalá serán falsos y sin ninguna revelación esencial de la existencia, aunque todos se juren gurus del tema. Esto es verificable como algo muy popular en redes para desgracia del kabod (honor) mismo de la sabiduría de la Kabbalá. El hecho es que aparece un video del supuesto kabbalista, el cual desde hace un par de años abandonó su presunta e hipotética enseñanza de Kabbalá debido a experiencias «místicas» auto inducidas (según sus propios testimonios), en donde hace reflexiones sobre el día de Yom Kipur. No voy a analizar en detalle, ni repetir todo lo que dijo dicho personaje en el video. Pero vale la pena acotar que todos los seguidores que se expresaron al respecto, quedaron «maravillados». Algo de no creer en mi fuero más interno. Aunque era apenas lo predecible (tengo que decir). En redes se verifican costumbres muy reveladoras y contradictorias. Por un lado casi nadie cuestiona, ni opina sino para aplaudir. Prácticamente nadie analiza, nadie se opone con análisis. Por el otro lado de la moneda, también es claro que en redes la norma es que casi todos se oponen por defecto a lo que sea. Pero lo opuesto también es cierto. Es un fenómeno dual siempre asociado a la falsedad y mentira. Cuando lo que se manifiesta es la masa robótica caudillista ávida de ídolos y opositora a cualquier esfuerzo por la claridad, siempre se avala lo inaceptable y se rechaza con burla y grosería lo que merecería ser analizado asociado a la verdad. Pero ese es otro tema. Y hago la mención pues lo que se dijo en dicho video y lo concluido del mismo, es lo que mencioné al inicio de este artículo. Es decir, la vida se siente con la simpleza de nuestra ignorancia y se concluye que ese el camino y el método requerido. La consciencia y nuestro corazón es nuestra guía, nuestro maestro, nuestro norte, venga como venga y de donde venga. No hay claridad en nada; nada se puede desmenuzar en extensos análisis y formulaciones; nada se puede explicar, nada exponer, ni enunciar en blanco y negro; nada se puede verbalizar; en caso de expresarse se hace sin coherencia; todo se queda en el abstracto y la imaginación; todo se justifica; todo se menosprecia y banaliza; todo es reactivo y sin control; no hay frenos, no hay principios, no hay entendimientos, etc, etc, y sin embargo se habla de consciencia. No se sabe qué es eso, no se sabe la diferencia entre el bien y el mal, y sin embargo se habla de seguir el corazón, la intuición, de ser buenos por defecto, porque Dios es perfecto. Se predica el amor, los ángeles, la justicia, la tolerancia y sin embargo todo está torcido e invertido en su evidencia. Tal cual como sucede con las ideologías progresistas e izquierdistas. Es un virus que infecta todo. Todo lo contamina y enferma; y sin embargo se cree que somos angelitos. Los absurdos e incoherencias psicóticas en estos aspectos son infinitos y tienen el mundo patas arriba. ¿Acaso usted no lo ve? Claro que no…. Y mucho menos lo ven todos aquellos que se asocian con dichos postulados. Ahí vemos a la izquierda asaltante de democracias tomándose el mundo entero criminalmente con aplausos de todos los zombies. Es obvio que todos aquellos dizque kabbalistas seguidores del personaje se encasillan en estos diagnósticos. La mayoría de religiosos disfrazados, con Torá y sin Torá, judíos y no judíos, etc, tienen estas psicopatías de inversión de la realidad. Conozco el tema no sólo teóricamente, sino personalmente con muchos conocidos. ¿O quizás con todos? He escrito extensamente sobre esta inversión de valores y fantasías criminales e inmorales (así usted se jure bajado del cielo). Dejo a continuación un enlace de muchos de dicha argumentación, por si acaso se piensa que todo esto es palabrería sin sustento: Todo lo anterior es el meollo de mi crítica y oposición a lo dicho en el video mencionado. El personaje simplemente afirmó después de 26 años de enseñanzas kabbalistas, que los rabinos habían mentido siempre sobre el día del juicio y día del perdón en Yom Kipur; que nos habían engañado. Que el rezo del día de Yom Kipur era una farsa, que Dios no juzga (no obstante la biblia tiene 206 referencias explícitas con la palabra juicio); que los preceptos o mitzvot no llevan a nada; que no tenemos obligaciones; que debemos seguir nuestra consciencia, que somos perfectos; que Dios en su perfección no requiere de nuestros rezos; que nuestra conciencia lo es todo; que todo es perfecto. Y claro que todo es perfecto… Pero no como argumenta el personaje en cuestión. Realmente todas y cada una de sus palabras NO se compadecian con lo que estuvo predicando del judaísmo durante 26 años. Y a todos sus seguidores les bastó dicho video de 15 minutos y les encantó que todo haya sido un engaño, una farsa y mentira. Se sintieron aliviados de ser absueltos en lo que implícitamente se concluía debían vivirse vidas comprometidas con el esfuerzo del entendimiento y una vida con principios. Y yo me pregunto… ¿Qué era lo que seguían? ¿Qué entendían? ¿Nunca entendieron? ¿A qué jugaban? ¿A qué juegan? La fantasía y la disonancia en evidencia psicótica contradictoria. Y no obstante persisten en seguir jugando a la Kabbalá con simplezas y descontextualizacuones verdaderamente incomprensibles. Algunos comentaban en las redes… «Estas son palabras de uno de los kabbalistas más grandes de la generación». Ja… Por favor. Que desatino e ignorancia mayúscula. Las evidencias que se destapan en absurdos son más que decepcionantes. Y lo digo por ser la tendencia en todo orbe de expresión de lo que vemos planetariamente hoy día en la era de la información al alcance del dedo. Esto que aquí relato no es anecdótico como ya mencioné; es trascendental y es lo que pretendo mostrar más adelante. Quizás se requieran dos artículos. Uno inicial para destacar el aspecto del personaje, su impacto y la lectura del evento, y otro para conectar con lo que significa el servicio de Yom Kipur. Esto es importante en la medida que puede identificarse y asociarse con las advertencias proféticas que la misma Torá dio hace miles de años para estos días. Y no sólo se trata de profecía y advertencias. Son temas que se explican en detalle en el Talmud por los sabios de Israel respecto a lo qué es el principio y el final. Enseñanzas largas y profundas que hay sobre los significados de Rosh HaShaná como final y Yom Kipur como inicio. Como se cita textualmente en el Talmud: «Tov Ajarit Davar, Me Reshit Tov». Es mejor un buen final que un buen principio. Y mejor aún un buen principio que un mal principio. El final lo es todo. Detrás de estas simples sentencias hay mieles grandiosas de sabiduría. Innumerables shiurim (lecciones o clases) hay en los ámbitos académicos judíos alrededor del mundo sobre este solo tema; y más aún, conectados a estas fechas solemnes. Es notable constatar como este personaje es ejemplo de la generación final, que en mi concepto no tiene un buen final. Perdió en su totalidad lo poco o nada que tenía de Torá. Y arrastra incautos a su camino nuevo con una apostasía tenaz. Se podría explicar punto por punto de forma extensa cada afirmación que aquí dice (en el video). Así le conteste a una persona que desde hace más de 20 años conozco estudiando Torá y Kabbalá (sobre todo Kabbalá). Esta persona tiene como negocio una judáica (venta de libros judíos de Torá), y no obstante cuando le pregunté sobre el video y el comentario (absurdo para mí), de ser calificada la persona como «uno de los mayores kabbalistas de la generación»… Me contestó… TOTAL. Yo le pregunté… ¿Total qué? Mi conocido me contestó que efectivamente lo era. Realmente me esperaba esa respuesta. Por eso le compartí el video (video que mi amigo ya conocía o lo había visto). Cualquiera le podría preguntar a mi conocido (amistad de años) y al mismo kabbalista de la anécdota… ¿O sea que usted ha engañado durante décadas a sus clientes? ¿Cómo se puede llegar a dichas conclusiones? Se entiende que la «traba» o el viaje místico del kabbalista lo haya inducido a dicha apostasía (un verdadero kabbalista como Abulafia lo explicó en detalle hace siglos). ¿Pero en los seguidores? Son dos eventos pero que confirman una misma profecía. Apostasía y doctrina de demonios para los tiempos finales, como se profetiza en el nuevo testamento. Al que tiene poco, lo poco que tiene también se le quitará. Hay que ver la cantidad de idiotas que se dejan arrastrar. O se entra en batalla para defenderse y eso significa no pasar de largo en la burbuja, o se le quitará lo poco que tenga y terminará uno aplaudiendo con sollozos y vivas a este tipo de personajes. Es lo que se ve. Si no hay entendimiento y uno mismo no lo puede evidenciar explicitamente en uno mismo, se perderá lo poco o nada que se tenga. Se verifica en los que si tiene mucho, con mayor razón en los que no tienen… eso es para tomar nota. Dejo a continuación enlace a un artículo que escribí y compartí sobre este asunto de batalla en el entendimiento y la vida. https://m.facebook.com/story.php?story_fbid=pfbid02UqvDmaEjdP4xVd5KUMMs49s6qSaXLP4CYcRu2rCUjzgMQ47d2rwPnFdYjSveq23Fl&id=100026516632681 Se ha enseñado en la Kabbalá y el Talmud que 4 kabbalistas verdaderos y grandes entraron al PARDES (es decir al Paraíso). Solo uno entró y salió en paz. Y ese fue Rabí Akiva. Los otros tres NO… Uno murió, otro enloqueció y otro apostató de la Torá. Este último fue Elisha Ajer quien fue el maestro nada más, ni nada menos del famoso Rabí Meir Baal Hanes (el Señor de los Milagros). Esto ocurrió en el primer siglo de nuestra era. Estos eran gigantes… Verdaderos gigantes ante los cuales nosotros somos menos que primates (para que no seamos tan laxos en los calificativos de gigantes de la Kabbalá). Ahora, no creo para nada que el personaje de este artículo haya entrado al PARDES. Nada que ver. Todos los que meten yage o se meten veneno de sapo y demás sustancias alucinógenas, tienen experiencias místicas acorde a sus propias esencias y estados espirituales. Algunos toman un boleto directo al infierno con estas experiencias. Sé de lo que hablo. Mi amigo, acorde a mis comentarios, trato de justificar las afirmaciones de su maestro. Simplemente repetía las mismas palabras del personaje. Literalmente me respondió que yo debía entender como son las cosas. Que Dios no nos juzga y que somos nosotros mismos quienes nos enjuiciamos con nuestras acciones; que cada persona puede hacer lo que quiera; que rezar o no rezar es lo mismo, pues cada cual decide lo que quiera con su vida; que lo único cierto es que todo es perfecto; nada es malo; que uno mismo hace su camino y si no quiere cambiar, pues que no cambie, que de nada sirve repetir una y otra vez Yom Kipur y Rosh HaShaná año tras año; pues todo está en la consciencia de cada uno; total es que Dios no juzga; el que se juzga es uno mismo y debemos ver siempre las cosas con buen lente; que es completamente seguro que la repetidera de la repetidera sin consciencia no vale absolutamente de nada; que las restricciones y ayunos no sirven para nada. Lo anterior son sólo algunos ejemplos de respuestas recibidas. Lo triste es que esta fue la argumentación de alguien que ha transitado durante décadas los conceptos de la Torá. Todo lo anterior es susceptible de ser aclarado extensamente como debe ser. Una tarea que nadie está dispuesto a hacerla. No es el objetivo aquí. Este tipo de respuestas en alguien completamente disociado del conocimiento de la Torá es lo común. Ahí están todos los utópicos humanistas y fantasiosos espirituales. ¿Pero que provenga de alguien con asociaciones supuestas a la Torá? Yo esperaba que mi amigo me diese alguna argumentación sustentada en su supuesto background o conocimiento de años de estudio de Torá y Kabbalá… No se vió por ningún lado. ¿Lo sabía o no lo sabía? ¿Lo ignoraba a propósito? ¿Lo desechó? Y si lo desecho… ¿Por qué no lo argumentó? Se deben tener razones para tomar desiciones o concluir… ¿O no? ¿Por qué no se verbalizan si se tiene claridad? ¿Se trata de intuición en este caso? ¿Se justifica la intuición aquí? A sus respuestas sin respuesta, yo si respondí con contundencia. Algunas de mis réplicas contestatarias fueron las siguientes: Acorde a lo que dices, la Torá, el Talmud, el Zóhar y todos los sabios de Israel sobran. No hubiese sido necesaria la revelación del Sinaí. No puedo estar de acuerdo contigo. Lo siento. Y en nada se aplica con el aval a la repetidera zombi que mencionas. El tema de la repetición con las mitzvot lo he explicado a profundidad y te lo he compartido. Si no te acuerdas o no lo leíste aquí te envío de nuevo las explicaciones: Debe haber entendimiento. Y es falso que el juicio no existe. Es tanto así como afirmar que el mal no existe. Por falta de conocimiento se perdió mi pueblo. Así dice Mashiaj. Y todo lo tuyo te corresponde a ti. Dicen los sabios… No te corresponde a ti el resultado, pero no puedes renunciar a tu trabajo. Y aplica para todo. He aquí yo pongo delante de ti la vida y la muerte. Escoge la vida para que vivas. Lo dice Dios. ¿Y donde dejas acaso el libre albedrío? La revelación no es un panfleto resumido, ni simple. Árbol de vida para el que a él se allega. Sólo hay que leer los Salmos cuando hablan de la sabiduría de la Torá. Pienso en ella todo el día, al acostarme y al levantarse. Y así ¿Qué es el Shemá? A imagen y semejanza de Dios es el Adon Olam. ¿Se entiende lo que eso significa? ¿Se puede ser a imagen y semejanza en la ignorancia de todo? https://toraverdadyrealidad.wordpress.com/2023/03/25/salvacion-y-dualidad-11/

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