¿Se puede entender la existencia? Vida y muerte. Mente carnal y mente espiritual
Sobre este episodio
¿Por qué existe este mundo? ¿Cuál es la razón para ello? ¿Cuál es el propósito detrás de esto? ¿Cómo surgió la vida y vino a existir en el planeta tierra? ¿Evolucionó por casualidad, o hubo algún tipo de creador universal? ¿Pueden probarse las teorías respectivas? ¿Puede probarse que hay un Dios? ¿Y si Dios no existe? ¿Y si puede probarse Quién es Él? ¿Qué es él? ¿Dónde está? ¿A qué se parece? ¿Tiene usted alguna idea de por qué usted, como persona individual, nació en este mundo? ¿Es su religión la verdadera religión? ¿Cómo puede una persona saber con seguridad o incluso saber? ¿Puede ser demostrado que un sistema de creencias es verdad y todos los demás son falsos? ¿Sabe con seguridad que hay un más allá? ¿Un lugar llamado cielo? ¿Un lugar llamado infierno? ¿Son tales conceptos mera expresión de deseos? ¿Qué le pasa a una persona después de su muerte? La mayoría de la gente en nuestra sociedad de hoy en día, consideran que pensamientos de esta naturaleza son tonterías y ridiculeces en el mejor de los casos. Piensan que se tienen a la fecha respuestas concluyentes provenientes de las supuestas teorías científicas y que cualquier cuestionamiento a las mismas no son sino ejercicios fútiles e inútiles. Algo así como demostrar cuál será el estado del tiempo en un cierto día de un año lejano a partir de ahora. ¿Para qué? Obviamente, si hubiese de forma paralela una meta productiva por alcanzar acorde a nuestro actual sistema de valores, pues de pronto no se consideraría dicho cálculo tan inútil. Tema extenso demostrable sobre nuestras utopías depredativas humanistas de perdición. Pero ese es otro énfasis de fundamento, aunque muy estrechamente relacionado con este artículo. Si cualquier disertación relevante puede hacerse a partir de un análisis de este tipo, sólo sería para demostrar dos cosas. Primero, que la gran mayoría de personas «no tienen ni idea de nada sobre cuestiones existenciales más allá de las tonterías irracionales que la ciencia y el humanismo proponen como respuesta a la vida y la cosmología; y segundo, que para los fanáticos religiosos, que sin duda juran tener todas las respuestas, todas y cada una de ellas, serían diferentes una de la otra. Y sin embargo todo el mundo y todos los sistemas de creencias, empezando por la ciencia, se juran iluminados y seguros de sus respuestas. Precisamente de esto es lo que se trata este artículo. El hecho es que ninguna persona sobre la faz de la tierra puede proporcionar objetivas respuestas a este tipo de preguntas. Y mucho menos no de una manera que sea convincente para un escéptico. Es decir, nunca un escéptico (sea cual sea su filiación), podrá convencerse con respuesta alguna proveniente de cualesquiera que sean las formulaciones de nuestra condición de existencia actual. Y aún así el mismo escéptico también se considera poseedor de la verdad. Aunque sólo sea por negación e irracionalidad psicótica abstracta. No sabe nada, no propone, no investiga, no se adhiere a ningún postulado, pero piensa que ya sabe. Su presunción nebulosa es su religión. Las respuestas a esas preguntas son mentira dentro del ámbito de la verificación científica, y mucho más aún por fuera del mismo. Sin embargo, cada persona, en algún lugar en el fondo de sus corazón, sabe y se da cuenta, que no sólo tiene que haber algún tipo de conclusión en cuanto a por qué existe este mundo y por qué cada uno de nosotros está aquí. Si no tenemos las respuestas, las preguntas son ciertamente válidas. Veamos un poco más las implicaciones globales. El planeta en que vivimos es una bola de tierra pequeña flotando en algún lugar de las vastas extensiones de espacio, dentro de una galaxia masiva llamada la Vía Láctea. Sin embargo, la galaxia que llamamos nuestro hogar es sólo una de miles de millones de galaxias. Cada galaxia consiste en numerosos millones de estrellas, nuestro Sol es sólo una de esas pequeñas motas de luz. Luz, que viaja a 300000 kilómetros por segundo, tarda más de ocho minutos en llegar desde el sol a nuestra tierra. La estrella más cercana a la tierra es Alpha Centauro, que está a 4,3 años luz de distancia, es decir 280 mil veces más lejos que nuestro propio sol! Hasta ahora, los «científicos» supuestamente no han encontrado aún una pizca de evidencia de que la vida existe en ningún otro lugar, al menos no en nuestro propio sistema solar. En todo el mundo observatorios y telescopios de radio astronómico se han creado, oídos sintonizados con el espacio exterior, escuchando a los cielos para incluso la señal más insignificante que pudiera indicar la vida «inteligente» en algún lugar «allá afuera». Bueno… Esa es la narrativa que se nos vende. Billones de dólares están siendo gastados en proyectos de este tipo. Algunas personas creen que nuestra supervivencia como especie humana depende de si somos o no capaces de hacer «contacto» con otras formas de vida inteligente. Hace poco más de 20 años, el famoso científico británico, Steven Hawking, hacia el comentario de que «la única esperanza del hombre de la supervivencia es encontrar finalmente algún modo de salir del planeta. Últimamente en el año 2023 hubo varias declaraciones públicas de entidades oficiales como la Nasa y algunos militares confirmando la vida extraterrestre. Pero todo quedó como si nada. Entonces, ¿qué estamos haciendo aquí, en la superficie de esta bola de tierra en el medio de la nada? Cómo llegamos aquí? ¿Quién, si alguien, hizo que suceda? Y si es así, con qué propósito? ¿Cómo podrían virtualmente millones de diferentes formas de vida aparecer de la nada y existir por casualidad o coincidencia: los meros árboles, las flores, los pájaros, los peces, los animales? Si… Ya todos saben que por evolución de la nada. Ja. ¿Qué hay de los miles de millones de personas que han nacido, vivido y muerto durante milenios, todas las civilizaciones culturales de la historia, en un ciclo «sin fin» de nacimiento, vida y muerte? ¿Es todo esto una coincidencia sin previsión o plan maestro detrás de ésto? Lo interesante notar aquí, es que para que todo esto suceda, toda una serie de cosas tenían que caer en su lugar y alinearse perfectamente. Es más, el cálculo matemático probabilístico no sólo es astronómico, sino infinito literalmente (valga la contradicción), y además imposible de calcular. Es verdaderamente psicótico y deshonesto que se hagan formulaciones científicas al respecto, pues cualquier cifra que se calcule, se extrapole, se postule y se use para la formulación matemática, por sofisticada y espléndida que sea, siempre tendrá la limitación de nuestra condición y realidad, y como tal siempre estará a una distancia infinita de la realidad divina. Dicho de forma paradójica… La cifra infinito aun así estará a una distancia infinita del infinito. Con un mínimo de cordura, honestidad y moral es posible inferir estas conclusiones. Es algo que se puede sentir con sentido común e inteligencia. Esto es algo posible de explicar tan extensamente como se quiera. Éstas son sólo algunas cosas que usted podría considerar al respecto… La tierra es el tamaño exacto y el peso necesario para producir el campo gravitatorio perfecto para todos los seres vivos. Si es demasiado pequeño nos haría flotar hacia el cielo mientras caminamos (como los astronautas en la luna). Si es demasiado grande, las piernas y los pies se sentirían como plomo. La tierra está exactamente a la distancia correcta del sol. Demasiado cerca y nos quemará, demasiado lejos y todos nos congelaríamos hasta la muerte. La tierra tiene una atmósfera con la densidad perfecta y la cantidad de oxígeno necesaria para que nuestros pulmones puedan respirar y para sostener la vida. Alrededor de la tierra hay una capa crítica de la capa de ozono que protege la vida de los rayos dañinos del sol. Sin ella todos moriríamos de cáncer. La tierra gira a la velocidad adecuada cada 24 horas, por lo que días y noches se mantienen a la temperatura correcta. La tierra se inclina exactamente 23.5 grados sobre su eje de manera que todas las estaciones funcionen correctamente. Este delicado equilibrio permite que todos los sistemas del tiempo mantengan la vida en las distintas zonas climáticas. La luna es del tamaño exacto y está a la distancia de la tierra necesaria para producir las mareas altas y bajas. De lo contrario, el océano se convertiría en una gran lago estancado. Además, el contenido de sal en el océano es perfecto con el fin de preservar y proteger la vida marina. El ecosistema entero se equilibra delicadamente por lo que una forma de vida sostiene a otra, a las plantas, a los animales, al hombre. Existen todos los elementos químicos adecuados y los recursos naturales para sostener la vida y la civilización, es decir, los bosques, el suelo para los cultivos, los minerales que hacen que el hierro y el acero, las reservas de petróleo y de gas, etc. No hay duda de miles, sino millones y trillones de otros artículos que podrían añadirse a la lista anterior, cualquiera de los cuales, si no fuera en su lugar, podrían causar un efecto negativo devastador para la vida en la tierra. El diseño es cósmico, multidimensional y multicontextual al infinito en propósitos, sabiduría, trascendencia, bondad y amor para empezar. Todo lo necesario está previsto, y todo ello está en perfecto equilibrio involucrando infinitas variables, tanto de predefinición, como de libertad, casualidad y causalidad. Debe ser muy difícil, incluso para el escéptico más experimentado (o llamado ateo) creer que todo esto se produjo sin alguna forma de pensamiento creativo o plan. Simplemente de la nada y en completa ignorancia de la infinita complejidad, poder, sabiduría, amor y un sin fin de atributos que permiten la creación. Es una arrogancia y estupidez igualmente infinita. Sin embargo, aquellos que siguen la teoría de la evolución humanista nos quieren hacer creer que todo eso simplemente «ocurrió». Ja. La estupidez afirma que la vida comenzó por simples millones de coincidencias al azar y suertes encadenadas como eslabones que formaron patrones evolutivos infinitamente complejos multirelacionados que se auto ensamblaron con memoria selectiva oportunista para desarrollarse con propósito hace millones de años en algún pantano prehistórico. Ja. Lo afirman «científicos». Ja. Es una contradicción en su mismo enunciado de magnitudes imbéciles infinitas. El azar no hace previsiones de propósito. Si lo hiciese ya no sería azar. Sería confirmación de un diseñador que controla el proceso. Quizás usted no entienda esto que aquí digo. Pero le anticipo que se puede explicar con millones de disertaciones. Yo podría explicar unas cuantas decenas. Pero no es el objeto ahora. Es un hecho comprobado que para que la forma más sencilla de vida siquiera comience, esto requeriría una complejidad elaborada de proteínas y aminoácidos, todos unidos en tan sólo la secuencia correcta y el orden perfecto, incluso para formar la primera célula viva. Los biólogos moleculares han calculado que la probabilidad matemática de que esto ocurra por accidente, sería nada menos que la última versión del diccionario completo como consecuencia de una explosión en la imprenta. O un Boeing 747 perfectamente operativo como consecuencia de un tornado sopló a través de un depósito de chatarra. Y eso es para una sola célula! Entonces ¿qué pasa con los millones de otras células que todos tendrían que venir juntos a la misma hora y lugar (junto con la primera), a fin de formar incluso una forma de vida sencilla (como un ameba). ¿Todas se formaron al mismo tiempo con la misma probabilidad? ¿Y cuál es la probabilidad de que millones de células se conformen al mismo tiempo por azar? ¿Y cómo serían todas las demás condiciones para que la ameba comience a vivir como un organismo? Más aun, ¿qué se requiere para que se consolide todo el sistema en cadena, con cada eslabón igualmente complejo y en síntoma sincronizada de operación con el anterior y el siguiente y el siguiente y el siguiente, con previsión anticipada hasta el último eslabón de la cadena? ¿Y todo por casualidad? ¿Y qué decir del sistema de reproducción perfecto para que hubiera más amebas? Y todavía quedarían por hacer millones más de preguntas de este estilo para la insignificante ameba. Ja. Sin embargo, de alguna manera, milagrosamente, de ese mismo hombre pantano, según los «genios científicos», evolucionó con probabilidades imposibles de calcular, ni postular, un cuerpo perfecto que contiene los huesos, los músculos, el sistema nervioso, el sistema sanguíneo, sistema digestivo, con los ojos y los oídos y el cerebro inteligente. Incluso si la evolución fuera cierta, todavía requeriría de un Creador Todopoderoso para configurar e iniciar el proceso. Así que la idea de que el universo completamente creado por accidente en sí, y que la vida en la tierra en todas las formas de vida existentes al infinito, se produjo por casualidad aleatoria completa, es 100% imposible y absurda. Es una idea y teoría completamente irracional, deshonesta, inmoral, maliciosa y maligna para empezar. Y sólo se hace referencia al aspecto físico. ¿Cuánto más se podría decir sobre todas las realidades paralelas al ser humano y naturaleza, como por ejemplo lenguaje, convivencia, instintos, conceptos, aspectos espirituales, dimensiones invisibles, etc, etc. Esto bien se puede extrapolar al infinito elevado al infinito y al infinito. Y me quedo corto en mi presunción. Esto puede matizarse de maneras mucho más profundas y sofisticadas si se permite la palabra. Y es necesario hacer la mención, pues aporta en cascada cada vez más y más voluminosa argumentación sobre cuan irracional son la teorías pseudo «científicas». Veamos sólo un par de reflexiones adicionales de las infinitas que pueden inferirse. Por ejemplo… Es claro que existe una fuerza que anima el cuerpo. El propio órgano externo no es nada más que un recipiente que lo contiene inanimado y animado por esta fuerza. Esto es fácilmente observable por el hecho de que cuando uno muere, el cuerpo permanece intacto, pero sin ningún tipo de fuerza vital. En este punto, el cuerpo ya no tiene las facultades de un ser vivo. El cerebro ya no piensa, ni ven los ojos. Ya no puede oler con la nariz, ni oír con sus oídos, ni puede mover sus extremidades. El corazón ya no late, ni el torrente de sangre corre a través de las venas. No hay sentimientos ni emociones. No hay amor, no hay miedo, no hay placer, ni angustia, ni anticipación, ni alegría o pesar. En resumen, no hay conciencia alguna. El cuerpo se convierte en una masa de carne en descomposición, una cáscara vacía sin vida, una sombra de lo que fue cuando era vibrante y vital. Este asunto es tan evidente que incluso un pollo o un buitre puede distinguir entre una criatura viviente y uno que está muerto, entre un cuerpo que tiene el aliento de la vida investido en ella y uno que no lo tiene. Lo más importante, es este mismo aliento de vida, el alma, que es la vitalidad real y la conciencia de la persona la cuál es su identidad real. El cuerpo es como un vestido para el alma, y al igual que sucede con una prenda de vestir, se anima sólo cuando el alma se inviste en ella. Cada acción de las extremidades físicas es meramente un resultado del control del alma. Cada deseo, el pensamiento o la emoción, no es más que una función del alma y es totalmente causado y controlado por ella, y a la salida del alma, las facultades también salen de inmediato con ella. De lo anterior, se entiende que debe haber un alma que anima y vitaliza el cuerpo físico. Ahora, al igual que esto es así en el hombre, que es un microcosmos, del mismo modo, en el macrocosmos hay una fuerza que da vida y anima a todo el universo. Desde el punto de vista físico, el universo parece no estar más vivo que el cuerpo del hombre, y sin embargo, vemos en fenómenos observables, tales como las revoluciones de las estrellas y los planetas, multitudes de organismos vivos en nuestro planeta, e incluso las partículas atómicas y subatómicas, que todo se está moviendo. No hay nada en el universo que esté parado, sino más bien, todo es rebosante de actividad. Pero ¿de dónde viene toda esta actividad? Porque así como el cuerpo del hombre no puede moverse por sí mismo, así también, ningún cuerpo en el universo puede moverse por sí mismo. A partir de esto parece que debe haber una fuerza que impulsa y anima el universo. Si se efectuara una remoción de esta fuerza de vida, el universo sería como un cuerpo sin alma. Así como podemos ver claramente que todo lo que ocurre en el cuerpo físico del hombre proviene del alma, así también, en el macrocosmos debe provenir de esta fuerza vital, del alma del mundo, del alma del universo, del alma de la Creación, la voluntad que anima todo en el universo. Todo lo que se lleva a cabo debe ser un directo resultado de esta fuerza vivificante que lo causa. Un ejemplo es la influencia del Sol en nuestro planeta. Todo en nuestro planeta recibe su sustento y fuerza vital del sol. Si los rayos del sol fueran demasiado intensos o no lo suficientemente intensos, todo moriría. Si estuviese el sol demasiado cerca, todos nos quemaríamos y si estuviese demasiado lejos, todos nos congelaríamos. Ya se mencionó. El clima en el planeta es el resultado directo de la influencia del sol. Las nubes son causadas por la evaporación del agua del océano y los vientos son azotados a través de la colisión de frentes atmosféricos fríos y calientes. El clima, a su vez, determina cómo nuestros cultivos crecerán , si el año será abundante, o si va a ser un año de escasez de alimentos. Y no seamos tan ingratos e idiotas… El planeta da la comida a todo ser viviente, a todos los reinos, a todos nosotros, comida de forma ininterrumpida y constante desde hace millones de años (siguiendo la narrativa evolutiva), como para adjudicar dicho milagro de probabilidad imposible a la casualidad probabilística repetida por millones de años. Ja. Incluso el suministro de carne y aves de corral se determinará por el estado del tiempo, dado que el ganado y las aves de corral deben comer los pastos y los granos. Además, la producción de leche está determinada por el calor. Durante las temporadas de calor, las vacas de leche producirán menos leche que será de menor calidad, etc. Del mismo modo, la influencia del sol controla todas nuestras economías. El clima causado por el sol, determina la cantidad de dinero gastado en calefacción o aire acondicionado. Uno necesitará comprar ropa adecuada para el clima; ropa de abrigo para el frio del invierno y ropa ligera para el calor del verano. Por otra parte, los precios de los alimentos serán determinados por su disponibilidad, todos los cuales dependen de las condiciones meteorológicas. El clima, a su vez, depende de los rayos del sol, de las mareas de la luna y otras influencias planetarias. Todo el planeta depende de estas fuerzas. Donde estas influencias fueran mayores o menores de lo necesario, el caos mundial estallaría. Pero, en realidad, el sol, la luna y los planetas, en sí mismas, no están más vivos que todo lo demás en el universo, y ciertamente no más que el cuerpo humano. Por lo tanto, parece que tiene que haber una fuerza de control, que es su fuerza vital y la fuerza de la vida de todo lo demás en el universo. Esta fuerza es la que hace palpitar al mundo. Hace latir a su corazón, por decirlo así. Llegamos a la conclusión anterior, que el universo y todo lo que hay en él, incluyendo el cuerpo humano, tiene una fuerza animadora dentro de él, que lo anima , y que sin esta fuerza no sería nada más que materia muerta. Sin embargo, en realidad es más que esto, ya que el cuerpo físico del hombre y toda la materialidad del mundo no pueden existir por sí mismas, sin una fuerza que les obligue a la existencia en todo momento. Cada cosa física, ya sea el cuerpo humano, el planeta Tierra, la galaxia entera o todo el universo, están limitados. La cosa física, por su propia definición, tiene un principio y un final. Tiene un principio y un final tanto en el tiempo y el espacio. Una cosa física, por definición, es tridimensional. A fin de existir en el espacio, debe tener longitud, anchura y profundidad. Cualquier cosa con longitud, anchura y profundidad es medible y, por tanto, limitada. Esto significa que el universo tiene un principio y su final. También hay un principio y un fin al tiempo del universo. El tiempo mismo es una cosa creada. Había atemporalidad infinita antes de que existiera el universo, y habrá infinita atemporalidad después de que deje de existir, y la duración de su existencia es limitada. No importa cuánto tiempo vaya a existir el universo, en relación con el infinito que lo precede y lo infinito que le sigue, su existencia es, literalmente, insignificante. Ni siquiera es un silbido en la pantalla del radar de la existencia. Por tanto, vemos que la existencia del universo no es intrínseca a ella. Existe, pero no tiene que existir. Por el contrario, su existencia es una anomalía que debe ser impuesta sobre él mismo, por un ser, cuya existencia es intrínseca y está por encima del tiempo. Este ser es Dios. Al igual que en la apertura del mar Rojo, las aguas se levantaron, en contra de su naturaleza a descender, debido a la constante fuerza del viento del este empujándolas. Así también, debe haber un fuerza creativa constante de Dios, empujando al universo y a todo lo que hay en él, incluyendo el cuerpo humano, a la existencia en todo momento. Si hemos de despojarnos de todas las propiedades del hombre, nos quedaríamos con la excelencia de la escencia misma de la persona, dado que los brazos de uno no son él, las piernas de uno no son él y tampoco lo es el torso. Ni el exterior ni los órganos internos son él. Tampoco lo es la voluntad ni el deseo, ni lo es lo pensado. Él no es el entendimiento de uno, ni nuestras emociones, ni nuestras acciones. La voluntad, el deseo, el albedrio es un efecto, no una causa. Tiene que haber una identidad interior de aquel que está dispuesto, para que la voluntad sea. Esta identidad interna es, así mismo, el pensador que piensa los pensamientos, el palpador que siente los sentimientos y el actor que actúa los actos. Pues, todas estas facultades; placer, voluntad, comprensión, análisis, foco de la atención, la amabilidad, la severidad, la misericordia, etc, son efectos en vez de causa. Cuando nos despojamos de todas estas facultades, nos encontramos con esta simple y singular escencia de excelencia misma de la persona, la que está por encima y más allá de la suma total de todas sus facultades, y que esta misma escencia de excelencia no se compone de cualquiera de estas cualidades. Pero no se confunda con la palabra excelencia. Hay una esencia. Y ésta puede ser infernal o celestial. Pero explicar estas diferencias todavía no se mencionan aquí. Vamos a examinar el poder del deseo. El deseo no puede existir por sí mismo. Para que exista el deseo, debe ser alguien que desee, pero la identidad de una persona no puede ser definida como su deseo. Esto se entiende claramente, ya que si él cambia su deseo, su identidad no cambia. Él sigue siendo la misma persona con un deseo diferente. Nosotros, por lo tanto, vemos que el deseo es externo a su ser interior. Su ser interior puede ser investido en el deseo, pero el deseo no es él. El mismo principio se puede aplicar al poder del movimiento. La escencia existencial por excelencia no puede ser identificada como el movimiento. El movimiento es una de las muchas habilidades que él y posee, tales como el poder de la vista, el poder de la audición, el poder del olor, etc. Decir que una persona es, por lo tanto, sus movimientos sería erróneo. Por otra parte, a pesar de que es él quien se está moviendo, el movimiento no es de él. Cuando hace un acto de bondad, como dar caridad, no es el movimiento de la mano que hizo la bondad. Más bien, él mismo hizo la bondad, a través del movimiento de la mano. De todo lo anterior, podemos concluir que el ser de la persona, su identidad, no es en lo absoluto la singularidad de su escencia por excelencia que está por encima de la suma total de sus partes y que tampoco se compone de la totalidad de sus cualidades. Siendo que este es el caso, ¿cómo es que estas cualidades existen dentro de él? Sí en el alma, todo lo que existe es la singularidad del ser, ¿cómo pueden existir distintas cualidades? Aunque, por un lado, como se ha demostrado anteriormente, no podemos decir que existen allí, mientras que por el otro lado, no podemos decir que no existen allí, porque si no lo hacen, ¿de dónde vinieron? Como hemos mencionado anteriormente, estas cualidades no tienen una existencia por sí mismas. Tiene que haber una persona que desee, piense y siente, etc, puesto que todas estas cualidades vienen fuera de la propia escencia de la persona, deben de alguna manera estar allí, si no cómo podrían surgir? Por ejemplo, si una persona hace muchos actos de bondad, sabemos que es una buena persona en la esencia de su alma. Si esto no fuera así, entonces ¿cómo surgen sus deseos de hacer actos de bondad? ¿De dónde surgieron los buenos pensamientos de dónde vienen, y qué trajo las emociones amables a su corazón ? Finalmente, ¿por qué hizo buenas acciones? Vemos en esto, que, en efecto, el conjunto de encadenamientos hacia abajo (Seder Hishtalshelut en hebreo), que a partir o desde de la voluntad original de la bondad, a la inteligencia de la bondad, a los sentimientos de la bondad y a los pensamientos, las palabras y la acción de la bondad, se originan en la singularidad de la escencia excelencia del ser, y están incluidas y existen allí también. Ahora tenemos una contradicción. Por un lado, afirmamos que la singularidad por excelencia del yo es una esencia absoluta sencilla y simple no compuesta de partes en lo absoluto. Por otro lado, declaramos que para que existan todas las cualidades, deben ellas estar allí también. Para entender cómo pueden estar allí y no estar allí, a la vez, debemos en primer lugar profundamente comprender la diferencia entre una capacidad o habilidad y un potencial. Hay dos tipos de potencialidades. La primera se llama «capacidad» y la segunda se llama «potencial». El ejemplo dado generalmente para explicar la diferencia entre estas dos posibilidades es la diferencia entre la forma en que existe un fuego en un carbón como contraposición a la forma en que existe en un pedernal. Hay un potencial de fuego en un carbón. Esta energía potencial es medible. Se puede calcular, por el tamaño y la densidad del carbón exactamente la cantidad de energía que se pueden extraer de él, cuánto tiempo va a quemar, la cantidad de calor que producirá etc. La energía en el carbón es limitada. Tan pronto como se quema, ya no contiene ninguna energía. En cambio, el fuego en el pedernal no puede ser medido. Es ilimitado. Tantas veces como se golpee la piedra, tantas veces que traerá el fuego, y, sin embargo, no hay potencial de fuego en el pedernal. El carbón es un ejemplo de un potencial. El pedernal es un ejemplo de una habilidad. Otro ejemplo de estos dos tipos de potencialidad es una banda de goma. Cuando una banda de goma está tensa, hay energía potencial en él. Uno puede calcular y medir la energía potencial en ella y determinar exactamente hasta dónde va a volar cuando se suelte. La energía potencial es limitada. Dependiendo de cuan tensa la banda de caucho esté, será la medida de lo que va a volar y no más allá. Este es el potencial, en la banda de goma. Ahora bien, incluida en la banda de goma está también un poder o energía de habilidad. Esta habilidad es la capacidad de la banda de goma de volver a comprimirse después de que se le suelte. Esta capacidad es inconmensurable, tantas y todas las veces que se tense y se suelte, es igual a el número de veces que retorna a su forma original. No es que posea un potencial de sólo mil movimientos de tensión y compresión, por ejemplo, que la vaya desgastando y reduzca su capacidad cada vez que se le libere, hasta que todo su poder de resorte se agote. No importa cuántas veces la banda recupere su forma original, su capacidad de resorte no se reduce. Por otra parte, la banda de goma posee la habilidad para resortar, en todo momento. Incluso cuando no se estire y se tense. Incluso cuando está simplemente descansando en el cajón de un gabinete, aún posee la capacidad de comprimirse, y, aún, sin haber estiramiento está presente incluso en la forma de energía potencial. Esto es similar al poder de expresión en el habla, que es también una capacidad de habilidad intrínseca. Por mucho que una persona pueda hablar, no significa en lo absoluto que reduzca su capacidad de hablar. No es que una persona nazca con el potencial de cinco millones de palabras y que, como él habla, agota su capacidad de hablar, hasta que se queda sin palabras y se queda mudo. Más bien, su capacidad de hablar es infinita, y el único factor que lo limita, es su tiempo de vida limitado. Además, incluso cuando está durmiendo, y su poder de la palabra está en «reposo», aún posee la capacidad de hablar. Esto es así, incluso aunque durante el sueño que es inconsciente, y no se tiene intención de hablar. Ahora que entendemos la diferencia entre una capacidad o habilidad ilimitada y un potencial limitado, podemos entender cómo las facultades antes mencionadas existen y no existen a la vez en la esencia singular del alma. Un ejemplo de ello es la capacidad de movimiento. Incluso antes de moverse uno en absoluto, posee el poder de movimiento en su ser esencial. Allí, en su ser esencial, el poder del movimiento no está separado de la esencia de su alma, en absoluto. Ahora, a pesar de que, cuando se revela fuera de uno mismo, en un movimiento en particular y se divide en varios detalles diferenciados de movimiento compuesto, es imposible decir que todos los movimientos particulares estaban «Incluidos» o » unificados» en el poder esencial del movimiento, ya que está en el alma. Esto es porque, como lo es en el alma, antes de ser revelado en algún movimiento en particular, todavía no estaba dentro de la definición de «movimiento » completo. No existía como calidad diferenciada de «movimiento», puesto que en el alma no hay movimiento de ningún tipo. No, todo lo que existe es el ser esencial del alma. Sin embargo, debido a, como podemos ver claramente, que cuando este poder se manifiesta en el movimiento real, hay un infinito número de movimientos posibles que se podrían haber hecho, hubo condiciones que lo garantizaron, tal que nos v vemos obligados a decir, que cada detalle de cada movimiento posible, se incluye como un capacidad o habilidad ilimitada, en el ser esencial del alma. Entender estas distinciones es de vital importancia para comprender y demostrar el absurdo de una postulación material de causa consecuencia de la existencia. Simplemente se demuestra que es una idiotez demostrable de infinitas formas Y sin embargo, la ley física «natural» como variable de «potencial» según lo explicado, hace parte del complemento interactivo de funcionamiento de nuestro ser y de todo lo que nos rodea. Simplemente una herramienta más de uso de manifestación de la realidad. Otro ejemplo de esto se puede extraer de la afluencia de fuerza de la vida del alma para animar el cuerpo. Sin embargo, una vez que esté investido en el cuerpo, se revela como varias facultades diferenciadas, tales como el poder de la mirada en los ojos, el poder de la audición en los oídos, etc. Sin duda, mientras que esta fuerza de vida se encontraba todavía en la esencia del alma, antes de investirse en el cuerpo, todo lo que existía era la singularidad esencial del alma, de forma similar a lo que se ha dicho sobre el poder de movimiento. Sin embargo, no podemos decir que estas facultades no se incluyeron allí. No podemos decir que el poder espiritual de la vista para el ojo y el poder espiritual de la audiencia para el oído, el poder de oler a la nariz y el poder del pensamiento en el cerebro, no estuvieran allí, porque si ese fuera el caso, ¿de dónde vienen? Podemos ver claramente que cada persona posee estas cualidades en las partes respectivas del cuerpo, pero antes de la afluencia del alma en el cuerpo para dar vida a él, todas estas funciones se incluyeron en el yo del alma como habilidades. En otras palabras, ellas no tenían una existencia real allá en lo absoluto, sino más bien eran la capacidad de hacerlas realidad. Esto es similar al poder de expresión en el habla anteriormente mencionado. Todas las palabras que una persona va a decir durante su tiempo de vida tienen su origen en el poder de la palabra del alma, pero existen allí en una forma de habilidades. El poder de la palabra es capaz de llevar a cabo todas estas palabras, pero no por eso tienen una existencia allí de una forma de un potencial. No hay almacén del poder de las palabras dentro de la facultad del habla, que se agote a medida que las palabras salen. Más bien, todo lo que existe es la singularidad esencial del alma. Todas las cualidades, incluido el poder de la palabra, son totalmente uno con el ser de forma indiferenciada de la propia alma misma. Antes del influjo del alma a el cuerpo, sólo existe la esencia sencilla singular del alma misma. Por esta razón no se puede definir como «Inclusión» o «unificación», que implica la convergencia de los muchos en uno. Esto no es así, ya que, en primer lugar, ellas (las cualidades) están en una forma de una singularidad absoluta. Sólo más tarde, cuando la intención de animar el cuerpo se activa, estas cualidades son «destacadas», por así decirlo, como una preparación para la afluencia en el cuerpo . Sólo entonces podremos hablar de la «unificación» o «Inclusión» de los poderes de la vista, el oído, el tacto, el olfato, etc, en el alma. No obstante, así como las facultades existen en la misma esencia del alma, tal como es, sin relación con un influjo a un cuerpo, sólo existe la esencia del alma. Esto se debe a que la esencia del alma está completamente más allá y sin relación con la afluencia en el cuerpo. En comparación con el yo esencial del alma, el influjo que vivifica el cuerpo, es simplemente otra capacidad del alma, al igual que todas sus otras habilidades. En el alma misma, nada de nada ha hecho su aparición como revelación, hasta el momento. Todo lo que existe es el yo esencial del alma, la cual incluye todos los poderes en ella misma, en una forma de “heyulies” (habilidades). Este es el estado más esencial del alma . Ahora, a fin de que las cualidades distinguibles sean reveladas a partir de esta singularidad esencial, debe haber una intención. Mientras que antes de la intención, el alma esencial no está dentro de la definición de una relación con un cuerpo, no obstante, con la intención, estas cualidades le son «destacadas», por decirlo así, como una preparación para la afluencia de la vida en el cuerpo. Las cualidades ahora se relacionarán a lo que está siendo revelado. Un ejemplo de ello es la intención de revelar la bondad, desde la habilidad esencial del deseo de bondad, a través de un acto específico de bondad. En realidad, el acto, no ha sido revelado aún. Más bien, está en preparación para ser revelado, pues ahora desea hacer una buena acción. La oportunidad puede no haber surgido todavía, pero el deseo por ella se ha producido en su más simple voluntad, tal que está todavía totalmente dentro de sí misma (el alma esencial). No obstante, una cualidad en particular se ha convertido en «relieve» y ahora es distinguible de las otras. Aquí es aplicable usar la terminología de la «inclusión» y «unificación» en referencia a los muchos detalles de esta cualidad. Por ejemplo, si la cualidad general es el deseo de hacer un favor, esto incluye el intelecto de la bondad, las emociones de la amabilidad, así como el pensamiento, la palabra y la acción misma de la bondad, etc. Y se podrían seguir enumerando más cualidades particulares en múltiples matices y combinaciones. Si quiere súmele todo su infinito espectro de emociones mezcladas y rasgos de carácter influenciados por su pasado, presente y futuro. Podríamos decir que todas ellas son en conjunto una con la cualidad de la bondad. Otro ejemplo de esto es cuando una persona sueña despierta. Él se imagina a sí mismo en la casa de sus sueños. Tiene una gran cocina, un salón de banquetes para servir a sus invitados, un salón de baile para entretenerlos a ellos, una gran biblioteca, salas de billar, una piscina olímpica subdividida por cinco diferentes jacuzzis de diferentes temperaturas y tamaños, además de muchas otras fantasías. Todos los detalles de cada deseo están allí también. La cocina tiene un fregadero el lavado tiene un grifo y el grifo tiene botones, y así sucesivamente. No obstante dicha persona no está pensando realmente en los detalles, sino en sí mismo en su casa de ensueño. Su sueño incluye todos los detalles sin embargo, pero todos ellos mismos aún no han sido realizados. Los detalles de este deseo general aún no se han convertido en lo concreto y finalizado. Hay muchas posibilidades, y todas las posibilidades se incluyen en su sueño despierto. Posterior a la etapa mencionada anteriormente, en el que una cualidad y deseo específico es «destacada» como una preparación a fin de ser revelada, llega una tercera etapa. En esta tercera etapa, todos los detalles del deseo que ha surgido, ya se han estimado y finalizado y están listos para su realización. Él individuo ha decidido actuar de acuerdo a su deseo, pero hasta el momento, todo está todavía dentro de él. Él está a punto de hacerlo, pero dado que nada en realidad se ha hecho, aún, la línea completa de acción todavía puede ser abordada. Se puede cambiar de opinión en el último momento, o algo podría retrasar el deseo de hacerlo por el momento. En la analogía del deseo de la casa de los sueños del individuo, esto es cuando la persona ya ha elaborado y ultimado todos los detalles para la realización de su deseo dentro de él mismo. David Saportas Liévano Texto completo https://toraverdadyrealidad.wordpress.com/2024/03/20/salvacion-y-dualidad-25/