Hay que echarle un par de narices
Sobre este episodio
a Jesús lo acusaban de que echaban los demonios con el poder del príncipe de los demonios, haciendo ver que en el fondo tenía algún tipo de interés egoísta en lo que estaba haciendo y que lo hacía para engañar a la gente. También hoy en día a la iglesia se le acusa de tener un interés en las cosas que propone, qué dice y qué hace para intentar engañar a la gente y llevarla hacia sus ideas.