EL VENENO QUE NUNCA QUISISTE BEBER-La ofensa endurece silenciosamente corazon detiene fluir de Dios
Sobre este episodio
La ofensa nunca parece peligrosa al principio, pero poco a poco endurece el corazón y detiene el fluir de Dios en nuestra vida. Lo que no perdonas, termina aprisionándote a ti. No permitas que un momento de dolor robe lo que Dios quiere hacer en tu corazón. La libertad comienza cuando decides soltar la ofensa.