6 y 7: OBRAS DE MISERICORDIA. Visitar al preso y enterrar al difunto
Sobre este episodio
Llegamos al final de nuestras obras de Misericordia. Roguemos a Dios los dones del Espíritu Santo necesarios para ponerlas por obra. Y que recordemos siempre que éstas miran y vienen de Cristo, por ello deben brotar del mandamiento del Amor y la necesidad de, reconocido el rostro de Cristo en el prójimo, calmar su sed de almas.