La mesa está servida
Sobre este episodio
Escuchamos la insistente invitación a la mesa: Vengan, vengan, vengan. Es Dios mismo el que invita, el que llama. San Pablo hace un énfasis similar. Dice: “El propósito de Dios no está basado en las obras sino en el que llama”. ¡Esta afirmación es una sentencia de vida! Dios nos llama para acreditarnos la obra expiatoria de Cristo, para que nos toque la vida hasta la última fibra y nos cambie para siempre. Inclinemos nuestro oído y escuchemos a Dios. Solo la comida de Su mesa satisface plenamente.