El Dominio propio
Sobre este episodio
Hay batallas que no se libran contra otras personas. Se libran dentro de nosotros. La batalla de responder o callar. De explotar o esperar. De alimentar un pensamiento o llevarlo cautivo. De actuar por impulso o decidir conforme a la voluntad de Dios. Y muchas veces decimos: “Es que yo soy así”. Pero hay algo que necesitamos entender: tener un carácter fuerte no es una excusa para tener un carácter sin control. La Biblia habla del dominio propio como parte de una vida guiada por Dios. El Pablo dice en 2 Timoteo 1:7: “Dios no nos ha dado espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio.” El dominio propio no significa que nunca sentirás ira, tristeza, frustración, miedo o deseo. Significa que lo que sientes no tiene por que decidir por ti. Puedes sentir enojo y aun así decidir no herir. Puedes sentir ganas de responder y decidir guardar silencio. Puedes estar frustrado y aun así no actuar impulsivamente. Puedes tener una tentación y decidir que tu deseo no estará por encima de tu obediencia. Porque madurez espiritual no es dejar de sentir; es aprender a gobernar lo que sentimos.