La disrupción de la gracia
Sobre este episodio
David no está señalando hacia afuera. Está señalando hacia adentro. Y aquí viene lo disruptivo: Dios no está impresionado con tus excusas. Puedes tener el mejor argumento del mundo. Puedes racionalizar tu pecado. Puedes decir que fue culpa de tus padres, de tu ex, de tu jefe, de la iglesia, de la sociedad. Pero Dios no negocia con tu pecado. No hace trueques. No acepta moneda falsa.