Señor, ¿qué me vas a dar…?
Sobre este episodio
Abraham era viejo, y Dios le concedió un heredero. Cuando no esperamos nada, Dios nos sigue haciendo promesas: 1.- podemos conocerlo; 2.- haciendo memoria, podemos reconocerlo en nuestra vida; 3:- podemos anunciarlo; 4.- podemos amar como Él, incluso seguir amando en las peores circunstancias. Porque nada es imposible para Dios.