Tragedia en Urda
Sobre este episodio
España está de luto. Este miércoles, un choque entre dos trenes en Toledo se ha saldado con al menos 68 fallecidos y decenas de heridos . Una tragedia que se produce apenas nueve meses después del descarrilamiento de Adamuz en la misma línea Madrid-Andalucía, que se saldó con 46. En ambos casos, el Ministerio de Transportes y ADIF están en el centro de la cadena de fallos: en Adamuz, una fractura de carril en una soldadura defectuosa de la que ADIF tenía avisos previos y cuya investigación sigue parada; en Urda, el fallo del sistema de seguridad LZB seguido de una autorización «inexplicable» del centro de control de Atocha para que el AVE reanudara la marcha con señal en rojo y con el tren precedente parado. Este año, más de cien personas han muerto en España en trenes de alta velocidad. El ministro de Transportes, Óscar Puente , ha convertido en costumbre minimizar, retrasar responsabilidades y declarar que «el tren vive su mejor momento» mientras los retrasos y los cadáveres se acumulan. Se ha acostumbrado a reírse en la cara de las víctimas con bromas obscenas en televisión, a insultar a los usuarios de los trenes que le reprochan la depauperación del servicio y a hacerse la víctima cuando se le cantan las verdades del barquero. La negativa de Puente a dimitir, su insistencia en descargar el peso en un operario y la ausencia de reformas reales tras Adamuz demuestran que este Gobierno no asume la responsabilidad política que le corresponde. España no puede seguir confiando la seguridad de millones de viajeros a un ministerio que ha suprimido unidades de emergencias, que ha permitido que las investigaciones se eternicen, que ha purgado a los técnicos de ADIF y que responde a las tragedias con comunicados de consternación y excusas técnicas. Si este Gobierno es incapaz de garantizar que los trenes no se estrellen y los españoles no mueran, no merece seguir gobernando. Lo analizamos en Objetivo directo .