¿Por qué elegir una prioridad cada día te devuelve el mando de una jornada que, sin tu decisión, se llena sola de lo que otros necesitan?
Sobre este episodio
Elegir una prioridad cada día parece una tontería hasta el momento en que compruebas cómo termina una jornada en la que no has elegido nada. Te levantas con la intención de avanzar en lo tuyo, y a media mañana ya estás atendiendo lo que ha ido llegando por orden de aparición. Nada de eso es un fallo de carácter, es lo que ocurre con cualquier día al que nadie le ha puesto orden. Elegir una prioridad cada día no exige más horas ni una agenda nueva, exige una decisión pequeña tomada antes de que el día empiece a reclamarte. Esa decisión cambia más de lo que parece, sobre todo en quien lleva años cumpliendo con todo lo que le piden salvo con lo suyo. Sigue leyendo, porque quizá sea la decisión más pequeña y más potente que todavía no has tomado. Elegir una prioridad cada día es lo que evita que tu jornada llegue ya decidida por otros Un día sin prioridad no se queda vacío, se llena con lo primero que reclama atención, y casi siempre lo que más reclama no es lo que más importa. Lo urgente tiene voz, tiene hora y tiene a alguien esperando respuesta, mientras que lo importante suele ser silencioso y no avisa de que se está quedando atrás. Por eso elegir una prioridad cada día no consiste en hacer más, consiste en decidir qué ocupa el primer sitio antes de que lo decida otro. Una prioridad no es una lista de tareas ni un objetivo enorme, es una sola cosa que, si la haces, te permite cerrar la jornada con la sensación de que ha valido la pena. Cuando te acostumbras a elegir una prioridad cada día , el resto del día sigue su curso, con sus llamadas y sus imprevistos, pero ya no ocupa todo el espacio, porque una parte quedó reservada de antemano. Muchas personas con una trayectoria larga fallan aquí sin darse cuenta, porque su experiencia les ha enseñado a resolver lo que llega y no a decidir lo que empieza. Si elegir una prioridad cada día te parece demasiado sencillo para cambiar algo, merece la pena leer la frase que lo explica mejor que cualquier razonamiento. La frase que explica por qué tu libertad no se pierde de golpe Nadie decide un lunes renunciar a su libertad, y sin embargo mucha gente llega al viernes sin haberla usado ni un solo rato. No hay un momento dramático en el que se pierde, hay una suma de pequeños aplazamientos que parecían razonables cada vez que se tomaron. Esa es la razón por la que la frase de este episodio habla de elegir una prioridad cada día y no de esforzarse, porque el problema casi nunca está en lo que haces, está en quién decide el orden. Léela despacio, y fíjate en quién es el sujeto de cada verbo: «Si no eliges una prioridad, tu día elegirá por ti, y casi nunca elegirá tu libertad.» En la primera mitad eres tú quien actúa, eliges o no eliges, y esa pequeña condición coloca la decisión en tus manos y no en las del calendario. En la segunda mitad el sujeto cambia y pasa a ser tu día, que no es una persona ni tiene intención, pero actúa igual que si la tuviera, porque cuando falta elegir una prioridad cada día manda lo que llega primero. La palabra que más conviene subrayar es casi, porque la frase no promete que el día te lleve siempre a un mal sitio, solo advierte de que rara vez te llevará al que habrías elegido. La libertad que menciona al final no suena a viajes ni a grandes cambios, suena a tener algo tuyo hecho cuando termina la jornada. Para ver cómo es elegir una prioridad cada día en una jornada real, conviene conocer a alguien que llevaba años haciendo lo contrario. Gloria, la oficial de notaría que preparaba la víspera de todos menos la suya Gloria tiene 53 años, vive en Zaragoza y es oficial de notaría, un trabajo donde cada firma exige que los papeles estén revisados antes de que el cliente cruce la puerta. Su historia no cuenta un giro de vida ni un salto al vacío, cuenta cómo una mujer muy organizada con los asuntos de los demás empezó a organizar el suyo. Treinta y dos años preparando las firmas de otros Entró en la notaría con veintiún años y una máquina de escribir, y desde entonces no ha dejado de aprender cómo se prepara bien una firma. Su propia jornada, en cambio, no tenía ningún orden, porque llegaba a las ocho y el teléfono ya sonaba antes de que se quitara el abrigo. Cuando por fin levantaba la cabeza eran las siete de la tarde y no había hecho nada suyo, porque nunca se había planteado elegir una prioridad cada día para ella. La señora que vino tres veces a aceptar una herencia Hacía tres años que Gloria guardaba una idea, explicar por adelantado qué papeles hay que llevar para que nadie vuelva a casa con las manos vacías. Siempre se contestaba que ya lo haría cuando hubiera un hueco, sin darse cuenta de que, sin elegir una prioridad cada día , los huecos no existen, porque se los come Un jueves entró una señora viuda que venía por tercera vez a aceptar una herencia y a la que, otra vez, le faltaba un documento. Se marchó con los ojos húmedos diciendo que de papeles no entendía nada, y Gloria, mirándola alejarse, supo exactamente lo que le faltaba y que podría habérselo dicho una semana antes. Una tarjeta de visita escrita por detrás Esa noche su marido le preguntó por el día y ella contestó lo de siempre, que había estado muy liada. Él la miró un momento y le dijo que liada no es una respuesta, es una disculpa, y aunque se rieron los dos, la frase se quedó con ella toda la noche. Entonces entendió que en la notaría preparaba la víspera de la firma de los demás y nunca la de la suya, y que elegir una prioridad cada día era hacer por ella lo mismo. Al día siguiente dio la vuelta a una tarjeta de visita y escribió una sola línea, hacer la lista de papeles para aceptar una herencia, y la dejó apoyada en el teclado. A las ocho, antes de abrir el correo, dedicó un cuarto de hora a cumplir lo que decía la tarjeta. Un audio grabado dentro de un coche aparcado Delante de una cámara no se veía capaz, pero con la voz sí, así que la segunda tarjeta decía grabar la lista en audio, sin cara. Lo hizo dentro de su coche, aparcado en el garaje de casa, el único sitio donde nadie le preguntaba nada, y lo borró cuatro veces, hasta que a la quinta lo dejó tal cual, con el ruido de un ascensor al fondo. Un jueves una firma complicada se lo comió todo y no escribió la tarjeta, así que al día siguiente repitió la anterior con dos palabras nuevas, hoy repito, porque elegir una prioridad cada día admite un día fallido y lo que no admite es rendirse. Papeles en orden, una guía nacida tarjeta a tarjeta Las tarjetas se acumularon en una lata de galletas, y una pedía a su sobrino que le enseñara a vender un audio desde una página, algo que él le explicó en una tarde. Así nació Papeles en orden, una guía en audio de veinte minutos con una hoja para imprimir y llevar a la notaría, que cualquiera compra una sola vez y escucha cuando quiere. Durante semanas no pasó nada, y Gloria estuvo a punto de borrarlo todo, pero la tarjeta del día siguiente, escrita para elegir una prioridad cada día , ya estaba apoyada en el teclado y le daba más pereza no hacerle caso. El primer mensaje llegó de una mujer que había ido a la notaría con todo en orden y había salido en veinte minutos, y Gloria lo leyó tres veces antes de enseñárselo a su marido. Hoy sigue en su notaría, porque le gusta su trabajo, pero su jueves ya no lo decide el teléfono, lo decide ella la víspera, y eso es elegir una prioridad cada día con una tarjeta apoyada en el teclado. ¿Qué cambia cuando tu primera decisión del día la tomas tú? Gloria ya sabía hacer lo que necesitaba, llevaba treinta y dos años preparando la víspera de los demás y solo le faltaba aplicar ese método a su propia vida. Su prioridad cabía en un cuarto de hora, y eso es lo que necesita elegir una prioridad cada día para funcionar, algo tan pequeño que ninguna excusa pese más que la tarea. Decidió la víspera y no a las ocho de la mañana, cuando el día ya negocia por ti, y esa diferencia de momento fue la que sostuvo todo lo demás. Durante semanas nadie respondió, y como elegir una prioridad cada día ya estaba resuelto en la tarjeta, no tuvo que decidir cada mañana si seguía, solo cumplir lo escrito. Su libertad no llegó de un salto, llegó tarjeta a tarjeta, y esa es la parte que casi nadie cree hasta que la prueba. ¿Cómo puedes dejar escrita hoy la prioridad de mañana? La mejor hora para decidir es la víspera, cuando nadie te pide nada y tu cabeza está tranquila, y por eso elegir una prioridad cada día funciona mejor con un papel y una sola línea escrita antes de acostarte. La línea tiene que empezar por un verbo, escribir o llamar, y describir algo que quepa en un cuarto de hora, porque lo que cabe en un cuarto de hora no admite excusas. Si ya tienes un proyecto propio en mente y te preocupa encajarlo con tu trabajo, en otro post hablé de cómo dar prioridad a un proyecto propio sin dejar el trabajo, y esta línea diaria es su versión más pequeña. Aun con la línea escrita, habrá días en que lo urgente se cuele y vuelva a ganar la partida, y conviene saber qué hacer cuando eso ocurra. Para esos días te recomiendo leer mi post ¿Por qué poner fecha límite a lo importante para que no espere más es lo único que consigue que deje de perder siempre contra lo urgente? . 🔹 Consejo práctico Deja ese papel donde mañana lo veas antes de abrir nada, y dedícale el cuarto de hora aunque el día ya venga torcido. Si un día no lo cumples, no empieces de cero, repite la misma línea y añade al lado la palabra repito, porque elegir una prioridad cada día se sostiene más con la repetición que con la perfección. Vídeo completo del episodio 97 con Gloria la auxiliar de notaria Este vídeo solamente esta disponible para los suscriptores. Gracias por leer este contenido de “Nunca es tarde para empezar: Aprovecha tu experiencia” : Suscríbete y podrás ver este vídeo y para recibir nuevos posts y apoyar mi trabajo. Tu libertad lleva demasiado tiempo esperando que alguien le haga sitio Nadie va a venir a hacerle ese sitio por ti, y no es una mala noticia, porque significa que la decisión sigue estando en tus manos. Si quieres que te acompañe a elegir una prioridad cada día con calma y a tu ritmo, hablo contigo sin prisas y sin presión. Reserva tu reunión 1 a 1 conmigo: 📆 emarketersocial.info/calendario Si el episodio te ha gustado, déjame un comentario, un like y un restack, que a mí también me gusta que me elijan, aunque sea el algoritmo. ¡Un abrazote 🤗! Toni Herrera 🎩 eMarketerSocial This is a public episode. If you would like to discuss this with other subscribers or get access to bonus episodes, visit toniherrera.substack.com