El último vaquero — La historia de Ben-Hur
Sobre este episodio
Entre los años cuarenta y setenta,mientras la ciudad crecía hacia el norte,en las colonias Tacuba, Pensil, Anáhuac y Argentina aún existían pequeños pueblos escondidos, corrales con vida agrícola, ganadera, y patios llenos de trabajo. Todavía se escuchaba el mugido de las vacas, el canto de los gallos al amanecer, y el repiqueteo metálico de los botes de leche, donde el lechero sacaba con un balde la leche fresca para venderla a los vecinos que acudían con sus ollas. Ya para los cincuenta, las primeras pavimentaciones llegaron a las grandes avenidas: México-Tacuba… Marina Nacional… Legaria… Río San Joaquín. Pero adentro, entre calles con nombres de lagos —Lago Colhue, Lago Valencia, Lago Ginebra, todavía se respiraba el olor a pasto a establo a ciudad que aún soñaba con ser campo. Hubo muchos cambios Pero a esos cambios… algunas familias se resistieron. Entre ellas, un hombre que todos recordarán. Allá por los años noventa, por un sobre nombre tan peculiar… Acompáñenme a descubrir esta leyenda… Créditos a quién corresponda.