Un debate sobre las diaconisas
Sobre este episodio
Los diáconos asimismo, deben ser honestos, sin doblez, no dados a mucho vino, no codiciosos de ganancias deshonestas; que tengan el misterio de la fe con limpia conciencia. Y éstos también sean sometidos a prueba primero, y entonces ejerzan el diaconado, si son irreprensibles. Las mujeres asimismo, honestas, no calumniadoras, sino sobrias, fieles en todo. Los diáconos sean maridos de una sola mujer, y que gobiernen bien sus hijos y sus casas. Porque los que ejerzan bien el diaconado, ganan para sí un grado honroso, y mucha confianza en la fe que es en Cristo Jesús. 1 Timoteo 3:8-13