Lucas 18,35-43 | De limosnero a Discípulo: tu fe te ha sanado (18-06-2026)
Sobre este episodio
"Cuando Jesús se acercaba a Jericó, un ciego estaba sentado juntoal camino pidiendo limosna… y gritó: Jesús, hijo de David, ten compasión demí" ( Lucas 18:35-43 ). La fe del ciego de Jericó nos enseña quela verdadera fe no es solo palabras, sino una actitud que se demuestra en lavida. Aunque estaba limitado por su condición y dependía de la limosna, no seresignó a vivir en miseria perpetua. Cuando oyó que Jesús pasaba, comenzó aclamar con insistencia: “Jesús, hijo de David,ten compasión de mí.” La multitud lo reprendía para que secallara, pero él gritaba más fuerte. Esa perseverancia fue su fe. La fe no esun discurso religioso, es una postura ante la vida: creer que lo que parecedefinitivo puede cambiar, que las limitaciones no son para siempre, que Diostiene la última palabra. Jesús se detuvo y le preguntó: “¿Qué quieres que haga por ti?” El hombrerespondió: “Señor, quiero ver.” Y Jesúsle dijo: “Recibe la vista, tu fe te hasanado.” La fe del ciego no fue una confesión verbal, fue su clamorperseverante, su decisión de no dejar pasar a Jesús sin que algo ocurriera ensu vida. Así también nosotros: no podemoscontrolar las tormentas, pero sí podemos clamar al Señor que va en la barca. Nopodemos evitar las angustias, pero sí podemos invocar al Dios que escucha ylibra de todas ellas. La fe es gritar cuando otros quieren que te calles, esinsistir cuando otros te desaniman, es creer que Dios puede abrir caminos dondeno los hay. De mendigo a discípulo, de estar tiradojunto al camino a seguir a Jesús glorificando a Dios. Esa es la transformaciónque provoca la fe.