DESCUBRIENDO LAS 7 PALABRAS DE AMOR MAS GRANDES: Amor
Sobre este episodio
Nunca nadie ha tenido una demostración tan grande de amor en la hora de la muerte, un corazón pastoral tan genuino. Es bien significativo que las últimas palabras de preocupación y cuidado por un ser humano que Jesús pronuncia en esta tierra sean para su madre. Es la rúbrica final a una vida pensando siempre en los demás y en cómo servirles. Jesús no podía olvidar a su madre en esta hora de dolor lacerante para ella; el corazón de María estaba destrozado por la agonía de su hijo, desolada por un final tan trágico. Además, María casi con toda seguridad era viuda ahora, por lo que quedaba en una situación de desamparo. Pero el Señor, el pastor por excelencia, no podía descuidar su deber de «honrar a padre y madre» (Mt. 19:19). ¡Cuán divino y cuán humano al mismo tiempo! La espiritualidad expresada en una profunda preocupación por lo humano. Este último acto amoroso de Jesús nos recuerda que la verdadera espiritualidad nos hace siempre más humanos. La primera evidencia de que amamos a Dios (nos recuerda el mismo Juan en su primera epístola) es amar al hermano que tenemos al lado. Por ello Jesús encomienda el cuidado de su madre a su amigo y discípulo amado, el sensible y tierno Juan, aquel que «estaba recostado al lado de Jesús» (Jn. 13:23). Juan cumplió de forma inmediata la petición y «desde aquella hora el discípulo la recibió en su casa» (Jn. 19:27).