Nº 423 SEPTIEMBRE 2016: Lea su Biblia
Sobre este episodio
Millones de seres humanos han sido bendecidos por la lectura de la Biblia. Muchas veces una sola hoja o unas líneas sueltas han producido grandes cambios en sus lectores. Un ejemplo: En una pequeña ciudad alemana se subastaban diversos muebles y enseres entre los que figuraba una Biblia antigua. Un tendero hizo una oferta y la consiguió por pocos centavos. Era comerciante y sólo quería usar sus páginas como papel de envolver. Así algún día un hombre recibió la página con el texto de Hebreos 9:22: “Sin derramamiento de sangre no hay perdón de pecados”. Desde hacía mucho tiempo una angustia por la salvación de su alma había estado atormentando a este hombre. Aunque no comprendía plenamente el texto, quería saber más sobre el particular. Entonces envió a su hijo otra vez a la tienda a comprar algo. Volvió con otro “papel de envoltura”. En esa nueva página el hombre leyó: “Si confesamos nuestros pecados, Dios es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad” (1 Juan 1:9). Al instante hizo como acababa de leer. Comenzó a hablar con Dios y a confesarle sus pecados. Y el asunto no terminó allí, porque de repente aumentó el tono de su oración diciendo: “Gracias, Señor, por haberme perdonado y recibido como hijo tuyo”.* La Biblia, como objeto, no es un amuleto o un oráculo que se consulta para ver nuestra suerte. Hay que leerla, meditar en ella y recibir su mensaje. Entonces sí tiene su efecto. ¡Que cada oyente de Mensaje de Paz sea también un ávido lector de la Biblia!