Nº 412 SEPTIEMBRE 2015: ¿En nombre de quién?
Sobre este episodio
Crecí en condiciones humildes. Sucedía que mis hermanos y yo teníamos que ir a la escuela sin almorzar. Para aligerar nuestra penuria, mi padrino ofrecía tenerme consigo durante las vacaciones escolares. Él era una persona reconocida en su pueblo, y adinerado. Allí yo tenía lo suficiente. A veces me encargaba hacer compras, y esto me gustaba mucho. Podía usar su caballo con el carro, y todo el pueblo sabía en nombre de quién yo venía. Todos me trataban bien. Por ejemplo el molinero personalmente me ayudó a cargar el saco, y yo partía sin pagar. Yo estaba actuando en nombre de mi padrino. Todo lo contrario fue mi experiencia en mi pueblo y cuando aparecía en nombre de mi pobre madre. El panadero no daba ni un pancito antes de recibir la moneda, porque siempre teníamos deudas con él. Más tarde, cuando vine a la fe en Cristo, esta experiencia me sirvió de ilustración: ¡Qué gran diferencia hay, si vengo a Dios en mi propio nombre o en el nombre de Jesucristo! (Biografía de Fritz Berger) La actual edición de Mensaje de Paz quiere animar a cada lector a considerar su propio “padrino”. Si sabe que Cristo ya lo perdonó y pagó toda su deuda ante Dios, entonces puede levantar la cabeza porque sabe que es “hijo de Dios”. Si al contrario el lector todavía es deudor ante Dios, por su incredulidad y desobediencia, entonces le invitamos a acudir a Cristo para ser perdonado, aceptar la adopción por Dios y confiar en él.