Nº 400 AGOSTO 2014: Como queso al cuidado del ratón
Sobre este episodio
El refrán popular dice que no se pone el queso al cuidado del ratón. Es lógico, pues la tentación sería demasiado grande como para que el ratón pudiera resistirla; comer queso es propio de este animal. Por eso equipamos las ratoneras con el producto lácteo seductor. Y muchos roedores han encontrado la muerte al ceder a la tentación. Al igual que el ratón, nosotros muchas veces nos vemos rodeados por tentaciones; y hay personas que, como el animal, no ven la necesidad de resistir. Otros están conscientes de que las tentaciones son trampas y que sucumbir a ellas puede tener consecuencias fatales. Dios nos dio sus mandamientos para protegernos de ellas. Nos ofrece en Jesucristo una nueva naturaleza y brinda todo el apoyo necesario para poder experimentar una vida en victoria sobre la tentación y el pecado. Mientras tanto, el enemigo de Dios intenta seducirnos para ocasionar nuestra perdición. En esta edición queremos considerar las condiciones básicas y la ayuda de Dios para poder vencer la tentación y no dejarnos llevar por el pecado.