#014 LA NOCHE QUE LE PEDÍ A DIOS UN MILAGRO
Sobre este episodio
Una noche, durante una crisis muy difícil con mi hijo Max, recuerdo gritar que alguien me despertara. Sentía que estaba viviendo una pesadilla. Que esto no nos podía estar pasando. Esa noche le pedí a Dios un milagro. No. Se lo exigí. Yo sentía que me lo merecía. Había sido buena, tenía fe, no le había hecho daño a nadie. ¿No se suponía que eso contaba para algo? En este episodio hablo de esa noche, pero también de algo que tardé años en entender: a veces confundimos la fe con una especie de cuenta pendiente. Creemos que por ser buenos la vida nos debe algo. Y peor todavía, podemos llegar a creer que soportar dolor, humillaciones o maltrato algún día será recompensado. Y no. Hay dolores que forman parte de vivir. Pero hay daños que no estamos obligados a soportar.