Cuando Dios no sana tus heridas, es porque va a usarlas
Sobre este episodio
Jesús resucitó. Y lo primero que hizo no fue esconder las heridas. Las mostró. Luego los envió. En este mensaje descubrimos por qué Dios no siempre sana el dolor — y por qué las heridas que más quieres esconder son exactamente las que Dios quiere usar para cambiar al mundo.