EL IMPUESTO A LA ORINA
Sobre este episodio
En la antigua Roma, hasta la orina podía tener compradores. Se utilizaba para tratar tejidos, por lo que los lavanderos la aprovechaban como materia prima. Vespasiano encontró en esa actividad una oportunidad para recaudar mediante un impuesto. La recaudación era un ingreso para el Estado, no el beneficio de quienes utilizaban ese recurso. El beneficio de un negocio es lo que queda de sus ingresos después de descontar los costes. Según Suetonio, Tito reprochó a su padre que obtuviera dinero de algo tan desagradable. Vespasiano le acercó una moneda y le preguntó si olía mal. La anécdota se asocia a la expresión «el dinero no huele». La historia muestra que algo puede tener valor económico por su utilidad, aunque a primera vista parezca un desperdicio. Fuente: Suetonio, Vida de Vespasiano. #HistoriaEconómica #Impuestos #Roma #EducaciónFinanciera #Edufinet