Laudes Viernes de la I semana de Navidad - San Basilio Magno y San Gregorio Nacianceno
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LAUDES VIERNES DE LA I SEMANA DE NAVIDAD (Oración de la mañana) - San Basilio Magno y San Gregorio Nacianceno INVOCACIÓN INICIAL V. Señor abre mis labios R. Y mi boca proclamará tu alabanza INVITATORIO Ant. Venis, adoremos a Cristo, Pastor supremo. SALMODIA Salmo 62 - Ant. Ha brotado un renuevo del tronco de Jesé, ha salido una estrella de la casa de Jacob: la Virgen ha dado a luz a su Salvador; te alabamos, Dios nuestro. Cántico - Ant. Mirad, María nos ha engendrado al Salvador, ante quien Juan exclamó: “Este es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo”. Aleluya. Salmo 149 - Ant. La Madre ha dado a luz al Rey, cuyo nombre es eterno, y la que lo ha engendrado tiene al mismo tiempo, el gozo de la maternidad y la gloria de la virginidad: un prodigio tal no se ha sido nunca ni se vera de nuevo jamás. Aleluya. RESPONSORIO BREVE v. Sobre tus murallas, Jerusalén, he colocado centinelas. r. Sobre tus murallas, Jerusalén, he colocado centinelas. v. Ni de día ni de noche dejarán de anunciar tu nombre. r. He colocado centinelas. v. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. r. Sobre tus murallas, Jerusalén, he colocado centinelas. CÁNTICO EVANGÉLICO Ant. Los sabio brillarán con esplendor de cielo, y los que enseñan la justicia a las multitudes serán como estrellas por toda la eternidad. Cántico de Zacarías. EL MESÍAS Y SU PRECURSOR Lc 1, 68-79 Bendito sea el Señor, Dios de Israel, porque ha visitado y redimido a su pueblo. suscitándonos una fuerza de salvación en la casa de David, su siervo, según lo había predicho desde antiguo por boca de sus santos profetas: Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos y de la mano de todos los que nos odian; ha realizado así la misericordia que tuvo con nuestros padres, recordando su santa alianza y el juramento que juró a nuestro padre Abraham. Para concedernos que, libres de temor, arrancados de la mano de los enemigos, le sirvamos con santidad y justicia, en su presencia, todos nuestros días. Y a ti, niño, te llamarán Profeta del Altísimo, porque irás delante del Señor a preparar sus caminos, anunciando a su pueblo la salvación, el perdón de sus pecados. Por la entrañable misericordia de nuestro Dios, nos visitará el sol que nace de lo alto, para iluminar a los que viven en tiniebla y en sombra de muerte, para guiar nuestros pasos por el camino de la paz. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. PRECES “Apacienta a tu pueblo, Señor.” Conclusión v. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna. r. Amén (788)