Fray Luis de León: Oda III a Francisco Salinas
Sobre este episodio
Voz: Manuel López Castilleja Música: akash Gandhi_White River Youtube.com El aire se serena y viste de hermosura y luz no usada, Salinas, cuando suena la música extremada, por vuestra sabia mano gobernada. A cuyo son divino el alma, que en olvido está sumida, torna a cobrar el tino y memoria perdida, de su origen primera esclarecida. Y como se conoce, en suerte y pensamientos se mejora; el oro desconoce que el vulgo vil adora, la belleza caduca engañadora. Traspasa el aire todo hasta llegar a la más alta esfera, y oye allí otro modo de no perecedera música, que es la fuente y la primera. Ve cómo el gran Maestro, a aquesta inmensa cítara aplicado, con movimiento diestro produce el son sagrado, con que este eterno templo es sustentado. Y como está compuesta de números concordes, luego envía consonante respuesta; y entre ambas a porfía se mezcla una dulcísima armonía. Aquí el alma navega por un mar de dulzura, y finalmente en él ansí se anega, que ningún accidente extraño y peregrino oye o siente. ¡Oh, desmayo dichoso! ¡Oh, muerte que das vida! ¡Oh, dulce olvido! ¡Durase en tu reposo sin ser restituido jamás a aqueste bajo y vil sentido! A este bien os llamo, gloria del apolíneo sacro coro, amigos a quien amo sobre todo tesoro, que todo lo visible es triste lloro. ¡Oh, suene de contino, Salinas, vuestro son en mis oídos, por quien al bien divino despiertan los sentidos, quedando a lo demás adormecidos!