José Martí: Banquete de tiranos
Sobre este episodio
Voz: Manuel López Castilleja Musica: David Nevue_The Twighlight of Dreams Hay una raza vil de hombres tenaces de sí propios inflados, y hechos todos, todos, del pelo al pie, de garra y diente, y hay otros, como flor, que al viento exhalan en el amor del hombre su perfume. Como en el bosque hay tórtolas y fieras y plantas insectívoras y pura sensitiva y clavel en los jardines. De alma de hombres los unos se alimentan, los otros su alma dan a que se nutran y perfumen su diente los glotones, tal como el hierro frío en las entrañas de la virgen que mata se calienta. A un banquete se sientan los tiranos, pero cuando la mano ensangrentada hunden en el manjar, del mártir muerto surge una luz que les aterra, flores grandes como una cruz súbito surgen y huyen, rojo el hocico y pavoridos a sus negras entrañas los tiranos. Los que se aman a sí, los que la augusta razón a su avaricia y gula ponen, los que no ostentan en la frente honrada ese cinto de luz que en el yugo funde como el inmenso sol en ascuas quiebra los astros que a su seno se abalanzan, los que no llevan del decoro humano ornado el sano pecho, los menores y los segundones de la vida, sólo a su goce ruin y medro atentos y no al concierto universal. Danzas, comidas, músicas, harenes, jamás la aprobación de un hombre honrado. Y si acaso sin sangre hacerse puede, hágase... clávalos, clávalos en el horcón más alto del camino por la mitad de la villana frente. A la grandiosa humanidad traidores. Como implacable obrero que a un féretro de bronce clavetea, los que contigo, se parten la nación a dentelladas.