Luis de Góngora: Triste pisa y afligido (romance)
Sobre este episodio
Locución: Manuel López Castilleja Fondo musical: Maya Filipic_Stories from Emona IV jamendo.com Triste pisa, y afligido, las arenas de Pisuerga el ausente de su dama, el desdichado Zulema, moro alcaide y no vellido, amador con ajaqueca, arrocinado de cara y carigordo de piernas. No lleva por la marlota bordada cifra, ni empresa en el campo de la adarga, ni, en la banderilla, letra, porque es, el moro, idïota, y no ha tenido poeta de los sastres de este tiempo, cuyas plumas son tiseras. Los ojos tiene en el río, cuyas ondas se lo llevan, y él, envueltas en las ondas, lleva sus lágrimas tiernas; tanto llora el hideputa que, si el año de la seca llorara en dos hazas mías, acudiera a diez hanegas. Los espacios que no llora, de memorias se alimenta, porque le dan, las memorias, lo que los ojos le niegan: piensos se da, de memorias, rumiando glorias y penas, como rábanos mi mula, y una mona, berenjenas. Contempla luego en Balaja, la cual, mientras la contempla, olas de imaginación o se la traen o la llevan, y ella se está merendando duraznicos en su huerta, y tirándole los cuescos al que tal pasa por ella. Ojos claros, cejas rubias, al vivo, se le presentan, lanzando rayos los ojos, y flechas de amor, las cejas. El moro, contemplativo, a los de su dama vuela, como, a los ojos del búho, cernícalos de uñas prietas. «Ay, mora bella -le dice-, no menos dulce que bella: no estraguen tu condición las condiciones de ausencia». «-Ay, moro, más gemidor que el eje de una carreta: pues no soy tu mora yo, no me quiebres la cabeza». «-Recibe allá este suspiro y este llanto de esta tierra, donde el rey me ha desterrado, y mis cuidados me entierran». «-Llore alto, moro amigo, suspire recio y con fuerza, que han de andar, llanto y suspiro, más de noventa y seis leguas». En esto, ya salteado de una varonil vergüenza, a lavar el tierno rostro, de su caballo se apea; también se apea, el galán, porque quiere en el arena sembrar perejil guisado para vuestras reverencias.