Juan Ruiz Arcipreste de Hita: Cómo murió Trotaconventos y cómo el arcipreste hace su planto
Sobre este episodio
Locución: Manuel López Castilleja Fondo musical: Adragante_Variations2012 jamendo.com ¡Ay muerte! ¡Muerta seas, bien muerta y malandante! ¡Matásteme a mi vieja! ¡Matárasme a mí antes! Enemiga del mundo, no tienes semejante; de tu memoria amarga nadie hay que no se espante. Al que hieres tú, Muerte, nadie lo salvará; humilde, bueno, malo, noble, no escapará; a todos te los llevas, diferencia no habrá; tanto el Rey como el Papa ni chica nuez valdrá; no respetas parientes, señorío, amistad, con todo el mundo tienes continua enemistad; no existe en ti el amor, clemencia, ni piedad, sino dolor, tristeza, mucha pena y crueldad. Jamás nadie de ti se ha podido esconder y ninguno ha podido contigo contender; la tu venida triste no se puede entender; cuando llegas, no quieres a ninguno atender. Dejas el cuerpo yerto a gusanos en huesa, al alma la separas del cuerpo con gran priesa, no está el hombre seguro de tu carrera aviesa; de hablar de ti, muerte, espanto me atraviesa; eres de tal manera del mundo aborrecida que, por bien que lo quieran al hombre, aquí, en la vida, al punto que tú llegas con tu mala venida, todos huyen de él luego, como de res podrida; aquellos que gustaban en vida su compaña aborrécenlo muerto, como a una cosa extraña; sus parientes y amigos todos le tienen saña, todos huyen de él luego, como si fuese araña; cuando tú vienes, muerte, son luego aborrecidos por padres y por madres su hijos muy queridos; por amigas, amigos deseados, servidos; por mujeres leales los sus buenos maridos. Haces al que es muy rico yacer en gran pobreza: no tiene ni una blanca de toda su riqueza; el que en la vida es bueno y de mucha nobleza es hediondo en la muerte y lleno de vileza. No se encontrará un libro, un escrito, una carta, hombre sabio ni necio que de ti bien departa; nada existe en el mundo que bien de ti se parta, excepto el cuervo negro que de ti, muerte, se harta; le dices cada día que pronto le hartarás. Como el hombre no sabe cuándo le matarás, si bien pudiere obrar, sea hoy: valdrá más que el esperarte a ti y a tu amigo cras-cras: señores, no queráis ser amigos del cuervo: temed sus amenazas y no cumplaís su ruego. El bien que hacer pudiereis, hacedlo luego, luego, que moriréis mañana, pues la vida es un juego: la salud y la vida muy rápida se muda, y en un punto se pierde: de esto no cabe duda; "el bien te haré mañana" es expresión desnuda: vestidla con las obras antes que muerte acuda. Quien porfía en mal juego pierde mucho y no cobra, piensa que tendrá suerte y halla mala zozobra; amigos, sed atentos, realizad buena obra, pues al venir la muerte, todo lo demás sobra. Cuando copan la banca, muchos piensan ganar, mas, rodando los dados, les viene un mal azar. Junta el hombre tesoros e intenta disfrutar, pero, al llegar la muerte, debe todo dejar; pierde luego la voz y aun el entendimiento; de sus muchos tesoros, de su amontonamiento, no puede llevar nada ni escribir testamento; los dineros juntados dispérsalos mal viento; y, cuando sus parientes la su muerte barruntan, para heredarlo todo a menudo se juntan; cuando por su dolencia al méduico preguntan, si él habla de sanarlo, como mal se lo apuntan.