Portada de Literatura

Juan Ramón Jiménez: Cap. 109 y 110 de Platero y yo. Cencerrada y Los gitanos

· 4 min

Nadie ha valorado este episodio todavía Tu nota:

Sobre este episodio

Locución: Manuel López Castilleja Fondo musical: Friend in LA_Wayne Gratz Cencerrada Verdaderamente, Platero, que estaba bien. Doña Camila iba vestida de blanco y rosa, dando lección, con el cartel y el puntero, a un cochinito. El, Satanás, tenía un pellejo vacío de mosto en una mano y con la otra le sacaba a ella de la faltriquera una bolsa de dinero. Creo que hicieron las figuras Pepe el Pollo y Concha la Mandadera que se llevó no sé qué ropas viejas de mi casa. Delante iba Pepito el Retratado, vestido de cura, en un burro negro, con un pendón. Detrás, todos los chiquillos de la calle de Enmedio, de la calle de la Fuente, de la Carretería, de la plazoleta de los Escribanos, del callejón de tío Pedro Tello, tocando latas, cencerros, peroles, almireces, gangarros, calderos, en rítmica armonía, en la luna llena de las calles. Ya sabes que doña Camila es tres veces viuda y que tiene sesenta años, y que Satanás, viudo también, aunque una sola vez, ha tenido tiempo de consumir el mosto de setenta vendimias. ¡Habrá que oírlo esta noche detrás de los cristales de la casa cerrada, viendo y oyendo su historia y la de su nueva esposa, en efigie y en romance! Tres días, Platero, durará la cencerrada. Luego, cada vecina se irá llevando del altar de la plazoleta, ante el que, alumbradas las imágenes, bailan los borrachos, lo que es suyo. Luego seguirá unas noches más el ruido de los chiquillos. Al fin, sólo quedarán la luna llena y el romance. Los gitanos Mírala, Platero. Ahí viene, calle abajo, en el sol de cobre, derecha, enhiesta, a cuerpo, sin mirar a nadie... ¡Qué bien lleva su pasado belleza, gallarda todavía, como en roble, el pañuelo amarillo de talle, en invierno, y la falda azul de volantes, lunareada de blanco! Va al Cabildo, a pedir permiso para acampar, como siempre, tras el cementerio. Ya recuerdas los tenduchos astrosos de los gitanos, con sus hogueras, sus mujeres vistosas, y sus burros moribundos, mordisqueando la muerte, en derredor. ¡Los burros, Platero! ¡Ya estarán temblando los burros de la Friseta, sintiendo a los gitanos desde los corrales bajos! —Yo estoy tranquilo por Platero, porque para llegar a su cuerda tendrían los gitanos que saltar medio pueblo y, además, porque Rangel, el guarda, me quiere y lo quiere a él—. Pero, por amedrentarlo en broma, le digo, ahuecando y poniendo negra la voz. —¡Adentro, Platero, adentro! ¡Voy a cerrar la cancela, que te van a llevar! Platero, seguro de que no lo robarán los gitanos, pasa, trotando, la cancela, que se cierra tras él con duro estrépito de hierro y cristales, y salta y brinca, del patio de mármol al de las flores y de éste al corral, como una flecha, rompiendo —¡brutote!— , en su corta fuga, la enredadera azul.

Últimos episodios de Literatura

  1. Manuel Alcántara: Vuelta a la mar de Málaga

    26 de octubre de 2026 · 1 min

  2. Antón Chéjov: El billete de la lotería

    21 de octubre de 2026 · 14 min

  3. José Antonio Ramírez Lozano: Avellanas

    12 de octubre de 2026 · 2 min

  4. Joaquín Márquez: El jarrón

    8 de octubre de 2026 · 1 min

  5. Mario Benedetti: Terapia de soledad

    2 de octubre de 2026 · 8 min