Leon Tolstoi: Los cisnes (Cuentos para niños)
Sobre este episodio
Locución: Manuel López Castilleja Fondo musical: Esther_Garcia_Walking_and_Dancing jamendo.com Una bandada de cisnes volaba de las tierras frías a los países cálidos. Volaba sobre el mar. Llevaba ya volando dos días con sus noches sobre el mar, sin descanso alguno. En el cielo lucía la luna llena, y los cisnes veían lejos, muy abajo, el lago azul. Todos los cisnes estaban cansados de batir sus alas, pero no se detenían y seguían volando. Delante volaban los cisnes viejos, los cisnes fuertes, y detrás volaban los más jóvenes y débiles. Un joven cisne volaba detrás de todos. Sus fuerzas se agotaban. Batió las alas y vio que no podía seguir volando. Entonces, extendió las alas y planeó abajo. Cada vez estaba más cerca del agua, y sus hermanos blanqueaban a cada instante más lejos, envueltos en la luz de la luna. El cisne se posó en el agua. Y plegó sus alas. El mar oscilaba bajo él y lo mecía. La bandada de cisnes era ya una rayita blanca en el claro cielo. Y en medio del silencio se oía apenas el batir de sus alas. Cuando la bandada se hubo perdido de vista, el cisne torció atrás el cuello y cerró los ojos.. No se movía, pero el mar, alzándose y bajando en anchas ondas, lo alzaba y bajaba con él. Poco antes del amanecer, una ligera brisa rizó el mar. Y el agua acariciaba el blanco pecho del cisne. El cisne abrió los ojos. En Oriente la aurora teñía de rosa el cielo, y la luna y las estrellas habían palidecido. El cisne aspiró profundamente, estiró el cuello, batió las alas, despegó del agua y echó a volar, rozando con sus plumas la superficie del mar. Iba ascendiendo más y más, y cuando el agua estaba ya lejos, debajo de él, voló adelante, en dirección de los países cálidos. Volaba solo sobre las enigmáticas agua hacia donde habían volado sus hermanos.