Gabriel Celaya: Todos a una
Sobre este episodio
Locución: Manuel López Castilleja Fondo musical: Vladimir Sterzer_January jamendo.com Cada vez que muere un hombre, todos morimos un poco, nos sentimos como un golpe del corazón revulsivo que se crece ante el peligro y entre espasmos recompone la perpetua primavera con sus altas rebeliones. Somos millones. Formamos la unidad de la esperanza. Lo sabemos. Y el saberlo nos hace fuertes; nos salva. Nos sentimos como un golpe que sin brotar se ha quedado temblorosamente en vilo. Nos sentimos sin sentirnos, fabulosamente dulces, dolorosamente ciertos. Nos sentimos un nosotros. Palpitamos colectivos. Corazón, corazón, dulce sol interior, me iluminas, me envuelves: soy más de lo que soy. Cada vez que un combatiente se desangra, con su sangre derramada yo hago versos, canto y muero en él creciendo, digo quién soy, quiénes somos, quién en nosotros, invicto, testimonia lo perpetuo, sopla espíritu en el fuego. Yo resucito en los muertos si los siento en camarada, y ellos en mí, yo con ellos permanezca y canto. ¡Canta! Allá lejos, ¿quién me espera? Aquí al lado, ¿quién me pide simplemente una mirada tan terrible, tan difícil como dar cara diciendo que -perdón- no pasa nada? Mas le miro y en mis ojos devorantes hay mañana. Nos alzamos uno en otro. Somos quien somos: varones tan seguros de sí mismos que renuncian a su nombre. Cada vez que siento en vivo mi corazón, me pregunto quién me exige más conciencia, me pregunto quién me llama o, con alarma, ¿qué pasa? Mas no pasa, siempre queda y es la unidad que en mí canta. ¿Quién se atreve a condenarnos? Somos millones, millones. Somos la luz que se extiende. ¡Miradnos! Somos el hombre. Gabriel Celaya De: “Cantos Iberos” – 1955