Francisco Brines: El mendigo
Sobre este episodio
Locución: Manuel López Castilleja Fondo musical: TAVOLA_RUSTICA_IV_Cadenza jamendo.com Extraño en esta noche, he recordado una borrada imagen. El mendigo de mi niñez, de rostro hirsuto, torna desde otro mundo su mirada dura. Llegaba al mediodía, y un gruñido de animal viejo le anunciaba. (Toda la casa estaba abierta, y el verano llegaba de la mar). Andaba el niño con temor a la puerta, y en su mano depositaba una moneda. Era hosca la voz, los ojos fríos de odio, y sentía un gran miedo al acercarme, la piedad disipada. Violenta la muerte me rondaba con su sombra. Sólo después, al ver a los mayores hablar indiferentes, ya de vuelta, se serenaba el pecho. Me quedaba cerca de la ventana, y frente al mar recordaba las sombrías historias. Esta noche, pasado tanto tiempo, su presencia terrible y misteriosa. me ha desvelado el sueño. Ningún daño he sufrido de aquella voluntad, y el hombre ya habrá muerto, miserable como vivió. Aquellos años, otros muchos mendigos iban por las casas del pueblo. Todos, sin venganza, yacen. Los extinguió el olvido. Vagas, rotas, surgen sus sombras; la memoria turba un reino frío y solitario y vasto. Poderosos, ahora me devuelven la mísera limosna: la piedad que el hombre, cada día, necesita para seguir viviendo. Y aquel miedo que de niño sentí, remuerde ahora mi vida, su fracaso: un anciano me miraba con ojos inocentes.